Don Hugo: Ahora que se han ido ya esos hooligans con sus risotadas y sus litronas, dígame, don Víctor, ¿cree usted que el pesimismo de Sileno inspiraría a Calderón cuando afirma, por boca de Segismundo, que “el delito mayor del hombre es haber nacido”? Don Víctor: Indudablemente. Aparte de su diálogo con el rey Midas…Sigue leyendo «Thanatos y Eros»
Archivo del autor: Troupe del Cretino
La última maravilla
Don Víctor: ¡Las obras completas del Tostado! Don Hugo: ¡El Teatro Real! Don Víctor: ¡El diccionario de la Real Academia! Don Hugo: ¡La Atlántida, de Falla! Don Víctor: Sí, que hasta que Halffter no le puso fin… ¡El Quijote! Don Hugo: ¡El Canal de Isabel II! Don Víctor: ¡Las pinturas de Sorolla para la HispanicSigue leyendo «La última maravilla»
Imaginación y proyección
Don Víctor: ¿Incluso el propio Cocteau, tan imaginativo y hasta fantástico siempre?… Don Hugo: ¡Incluso Cocteau! ¡Él, como todos! ¿Cómo cree, si no, que me atrevo a afirmar que desayunaba en la cama? Don Víctor: ¡Atrevida teoría!… ¿Se basa usted en alguna indiscreción de Jean Marais? Don Hugo: No, el propio Cocteau se delata cuandoSigue leyendo «Imaginación y proyección»
Dentro o fuera de la iglesia
Don Víctor: Lo recuerdo perfectamente. Era la compañía de zarzuelas de la CNT. Representaban “La Dolorosa”, del maestro Serrano. Don Hugo: Pues yo creo que la primera vez que vi “Los de Aragón” fue con la otra compañía de zarzuelas, la de la UGT. Me llevó mi abuelo Hugo. Ahora uno cuenta que se veíanSigue leyendo «Dentro o fuera de la iglesia»
Ambición
Don Hugo: Émulos del César se pretendían aquellos hidalgos y algunos que ni siquiera lo eran, los extremeños que conquistaron América, aunque fuera para el rey de España. Don Víctor: También aspiró a lo mismo Napoleón desde su condición hidalga y periférica, haciendo figura de paleto entre los aristócratas de la Academia de Artillería. YSigue leyendo «Ambición»
Ailleurs!
Don Hugo: Tanto Javierino como Rafita, que ya están en la ESO, se me están aficionando a la ópera. No vea usted, don Víctor, las preguntas que me hacen y lo que les interesa el asunto. ¡Y la música, no digamos! Don Víctor: ¿Ya han superado aquella fase en que aguardaban con impaciencia la puñaladaSigue leyendo «Ailleurs!»
Australia
Don Víctor: Aprovechando que las señoras se nos han adelantado y no nos ven, estoy por arrodillarme y besar esta santa tierra de Australia. Don Hugo: ¡Atiza, don Víctor! ¿A qué viene tanto entusiasmo? Ni que fuera usted el arzobispo de Canterbury. Don Víctor: Pues porque ésta es la segunda Roma. Don Hugo: ¡Arrea! DonSigue leyendo «Australia»
Las grandes cuestiones del espíritu
Don Víctor: Amor, muerte y trascendencia… de momento. ¿Qué le parece, don Hugo? Don Hugo: Mire, “Muerte” no la tenía… ¿Y si añadiéramos también “Belleza” y “Conocimiento”? Don Víctor: ¡Estupendamente! Creo que ya lo tenemos. Don Hugo: Qué duda cabe que Amor, Muerte y Trascendencia están en todas las culturas… Don Víctor: … pero tieneSigue leyendo «Las grandes cuestiones del espíritu»
Hacia la Edad de Oro
Don Hugo: Apártese, don Víctor., que llevo mucha prisa. ¡El futuro no espera! Don Víctor: ¡Alto, alto, don Hugo! Aguarde, ¡que es por allí atrás! Don Hugo: Venga conmigo, hombre, o ¿es que no ha leído usted la cita de Maurice Duverger que le envié por whatsapp? La Edad de Oro reside en el futuro.Sigue leyendo «Hacia la Edad de Oro»
Dolor
Don Víctor: ¿Estaría pensando Luis Alberto de Cuenca que el caso de la Magdalena encierra una gran mentira cuando afirmó que “el dolor no enseña nada”? Don Hugo: El caso es que a la Magdalena aquel dolor le hizo verse bajo una luz nueva que la guió a la santidad, en lugar de abandonarse aSigue leyendo «Dolor»