
Don Hugo: Apártese, don Víctor., que llevo mucha prisa. ¡El futuro no espera!
Don Víctor: ¡Alto, alto, don Hugo! Aguarde, ¡que es por allí atrás!
Don Hugo: Venga conmigo, hombre, o ¿es que no ha leído usted la cita de Maurice Duverger que le envié por whatsapp? La Edad de Oro reside en el futuro.
Don Víctor: ¿La edad de Oro?… pero si ésa es la era de Cronos, antes de que reinara Zeus… ¡Eso es más antiguo que la polka!
Don Hugo: Duverger lo deja bien claro: el socialismo aspira a la consecución de la sociedad sin clases y al final de la explotación del hombre por el hombre, en definitiva a la fraternidad universal.
Don Víctor: Sí, sí, y, análogamente, atribuye al fascismo la nostalgia por rescatar el pasado feliz… ya empiezo a ver, don Hugo, por dónde va usted.
Don Hugo: Calle, calle, don Víctor. En efecto, ambos movimientos parten y acaban en el mismo mito: todo se comparte; no existe la propiedad, toda necesidad está cubierta… ¡la felicidad en la plenitud!
Don Víctor: ¡Mito! Lo ha dicho usted bien: la perfección está reñida con la realidad material y contingente… pero, entonces, don Hugo, ¿usted con qué se queda?
Don Hugo: Llevo toda la vida dándole vueltas a esta cuestión y, cuando noto que me complazco demasiado en la idealización del pasado, me viene a la mente…
Don Víctor: ¡El “Sueño y mito”, de Karl Abraham!
Don Hugo: Sí, claro, pero sobre todo aquello de Karina. Escuche (cantando:) Volver la vista atrás es bueno a veces
Don Víctor y don Hugo (cantando:) Uuu, mirar hacia delante es vivir sin temor.