Dolor

Don Víctor: ¿Estaría pensando Luis Alberto de Cuenca que el caso de la Magdalena encierra una gran mentira cuando afirmó que “el dolor no enseña nada”?

Don Hugo: El caso es que a la Magdalena aquel dolor le hizo verse bajo una luz nueva que la guió a la santidad, en lugar de abandonarse a la desesperación, como le ocurriera a Judas.

Don Víctor: Acaso Luis Alberto reaccione contra los consuelos tontos que de nada sirven sino para exasperar al doliente, y también contra la moralina de un cristianismo mal entendido por masoquista.

Don Hugo: En realidad el dolor sí enseña. A Buda me remito. Ahora bien, todo es cuestión de proporcionalidad. A partir de un cierto punto, ese dolor se vuelve insostenible y quebranta irremisiblemente todo poder de decisión. En ese caso, el dolor sólo destruye.

Don Víctor: Entonces, podemos concluir que el dolor de la Magdalena sí nos enseña.

Don Hugo: ¡Incluso el escote!

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