Más allá de Orwell

Don Víctor: Aquí no está, don Hugo. No es de “Cartas luteranas”.

Don Hugo: Lo tengo justamente aquí: está en “Escritos corsarios”.

Don Víctor: ¿Es ahí dónde Pasolini expone su teoría de cómo la nueva izquierda es el caballo de Troya del nuevo capitalismo, más feroz que nunca porque esclaviza las mentes y no sólo los cuerpos, como se limitaba a hacer el clásico?

Don Hugo: Claro. Aparentemente, el ser humano dispone de una libertad impensable, sin ataduras familiares, morales ni sociales, pero detrás de todo ello está la disolución de los lazos comunitarios.

Don Víctor: Sexo libre, pornografía accesible y gratuita, turismo de masas, comida global y barata, cambio de sexo a la carta, modificación del cuerpo mediante el tatuaje, el piercing y la cirugía, suplantación de las ideas por el consumo, adulación de la soberbia individual con supuesta superación de la realidad, banalización de la cultura y destrucción de todo freno al capital.

Don Hugo: Los gestos y modos inicialmente contestatarios acaban inexorablemente convertidos en modas inocuas; el lenguaje expresivo se empobrece hasta ser sustituido por la aséptica y manipuladora jerga técnica.

Don Víctor: Contribuye también a esta merma del ser humano la infantilización que generan la publicidad, los nuevos espectáculos y diversiones, así como el auge del mundo del cotilleo que contamina todos los medios de comunicación y contagia todas las conversaciones.

Don Hugo: ¡Y eso que Pasolini no llegó a conocer las actuales redes sociales!

Don Víctor: Ayer me contaba mi hijo Francisco cómo, por las restricciones a los vehículos antiguos, no puede ya acceder con su furgoneta a las galerías de arte del centro.

Don Hugo: ¡Pues cómo tenga que ir en metro, se va a pasar el día haciendo viajes si sigue con eso de las instalaciones!

Don Víctor: Claro, con el señuelo ecologista, se va afianzando la tiranía anónima de las grandes corporaciones capitalistas. Que las cosas duren poco, en este caso los automóviles, ¡y a seguir consumiendo cada vez más!

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