Don Hugo: La última de Isidro Cuenca, don Víctor…. ¡que sor Teresa de Calcuta fue una reaccionaria que, con sus pañitos calientes, impidió el advenimiento de la igualdad social! Va y me dice: “¡La caridad estorba a la justicia del socialismo!” Don Víctor: Tenga paciencia, don Hugo. Ya conoce usted la tendencia de Cuenca alSigue leyendo «Pobres»
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La veta sagrada
Don Víctor: Don Hugo, le va a gustar la noticia que le traigo. Si no tiene usted inconveniente, mañana por la tarde tenemos cita con Alfonso Salmerón en la cafetería del Ateneo. Don Hugo: ¡Atiza, don Víctor!, y ¿cómo es eso? Don Víctor: Esta noche llega Dupré a Madrid con el deseo de hablar urgentementeSigue leyendo «La veta sagrada»
Las cosas del Espíritu Santo
Don Víctor: ¿Pescadores y maletillas? Don Hugo: No cabe duda de que son los dos colectivos predilectos del Espíritu Santo. Don Víctor: ¡Atiza!… Reconozco, don Hugo, que son pocos los que saben tanto de la Tercera Persona como usted… Don Hugo: Unos y otros son, en principio, gente insignificante socialmente. Don Víctor: Entiendo que loSigue leyendo «Las cosas del Espíritu Santo»
Procusto y Agustín
Don Hugo: Mire que me resulta simpático san Agustín, amén de considerarlo un pensador sublime, pero se extralimitó más que nadie en la cristianización de algunos elementos de la cultura pagana que había mamado. Don Víctor: Todos los factores de la nueva religión contribuyeron a ello, desde la apropiación de grutas, cerros, fuentes y demásSigue leyendo «Procusto y Agustín»
Los caracteres y el champán
Don Víctor: ¿Y la frivolidad y la superficialidad, en qué país cree usted que halla su paradigma? Don Hugo: Está claro: París de la Francia Don Víctor: ¡Bravo, don Hugo! Descartes aplaudiría su elección y se sentiría muy bien retratado. Don Hugo: La pregunta era muy capciosa, reconózcamelo, don Víctor. En cambio, no me negaráSigue leyendo «Los caracteres y el champán»
Adiós
Don Víctor: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?… y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Con esta cita, Benedicto plantea esa pregunta como actual, como si todos, alguna vez, nos la hubiéramos hecho. Don Hugo: ¿Todavía se cree eso? Ahora comprendo por qué renunció. Se lo debió inspirar el Espíritu SantoSigue leyendo «Adiós»
Circe
Don Hugo: Aquí le traigo las citas que le prometí, don Víctor. ¿Ya ha estudiado a fondo la Odisea y la Teogonía de Hesíodo? Don Víctor: Sí, en todo lo referente a la maga Circe; también “Las Antigüedades Romanas” de Dionisio de Halicarnaso y las “Metamorfosis” de Ovidio. Sólo me faltan “De las mujeres ilustres”Sigue leyendo «Circe»
Forma y color
Don Hugo: Mire que no le diría veces a Dolores, cuando novios, lo guapísima que era y ella, erre que erre, con que quien sí que era una belleza era su prima Jacinta. Don Víctor: ¿La que se fue a México? Don Hugo: La misma. Decía que tenía una carita ¡estucada! Don Víctor: ¡Atiza!, ¿tanSigue leyendo «Forma y color»
Thanatos y Eros
Don Hugo: Ahora que se han ido ya esos hooligans con sus risotadas y sus litronas, dígame, don Víctor, ¿cree usted que el pesimismo de Sileno inspiraría a Calderón cuando afirma, por boca de Segismundo, que “el delito mayor del hombre es haber nacido”? Don Víctor: Indudablemente. Aparte de su diálogo con el rey Midas…Sigue leyendo «Thanatos y Eros»
La última maravilla
Don Víctor: ¡Las obras completas del Tostado! Don Hugo: ¡El Teatro Real! Don Víctor: ¡El diccionario de la Real Academia! Don Hugo: ¡La Atlántida, de Falla! Don Víctor: Sí, que hasta que Halffter no le puso fin… ¡El Quijote! Don Hugo: ¡El Canal de Isabel II! Don Víctor: ¡Las pinturas de Sorolla para la HispanicSigue leyendo «La última maravilla»