Don Víctor: Ya estamos aquí, don Hugo. Son las seis y media de la mañana y nos hemos venido hasta la Plaza de España, como usted quería. ¿Cuál es el experimento que necesita tan severas coordenadas? Don Hugo: No le haré esperar más, don Víctor. Debe usted hacerme tres preguntas relativas a manifestaciones artísticas bienSigue leyendo «Experimento al alba»
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¿Digital o analógica?
Don Hugo: ¿Digital o analógica?… Ésta es la cuestión. He aquí el dilema. Don Víctor: ¿Qué hace usted con esa urna que parece funeraria, don Hugo? Don Hugo: Usted, don Víctor, ¿querría que lo incineraran o prefiere la inhumación de toda la vida? Don Víctor: Don Hugo, ¡por amor de Dios!… ¿es que ha tenidoSigue leyendo «¿Digital o analógica?»
¡Pobres pobres!
Don Víctor: Pero, don Hugo, ¿qué mosca le ha picado a usted ahora? Ya teníamos hecho el esquema de la pieza; había versificado usted el primer acto y un cuadro del segundo; hemos hablado ya con mi nieto Miguelito; Dolores y Julita están encantadas con sus papeles; incluso Celia está muy divertida con hacer laSigue leyendo «¡Pobres pobres!»
Puertas y ventanas
Don Víctor: Don Hugo, ¿por dónde entramos, por la derecha o por la izquierda? Don Hugo: Don Víctor, casi no me atrevo a contestarle en presencia de Ortega y Gasset. La última vez que vinimos a esta facultad, no estaba aquí esta estatua. Don Víctor: Es cierto, don Hugo, pero no entiendo qué le puedeSigue leyendo «Puertas y ventanas»
Empantamiento
Don Hugo: Para mí, el diario es uno de esos productos consustanciales a la civilización occidental. Ninguna otra habría alumbrado semejante quimera de papel, plagada de noticias candentes, opiniones encontradas, propuestas y análisis, crítica artística y literaria, anuncios de lo más heterogéneo, cartas abiertas de los lectores, campañas y polémicas interminables, viñetas de humor… DonSigue leyendo «Empantamiento»
El héroe en su plenitud
Don Víctor: Este otro dibujo, desde el lado izquierdo, me parece muy revelador: se observa claramente cómo la pierna izquierda se adelanta y apoya el pie en el suelo tan firmemente como el derecho. Don Hugo: Y no se le habrá pasado que el brazo izquierdo no pende junto al tronco, sino que se tensaSigue leyendo «El héroe en su plenitud»
Ultracorrección
Don Hugo: Yo no quise decir nada porque con Planes-Bellmunt lo mejor es no discutir. Siempre ha de tener razón, pero ¡ponerse a descubrirnos a estas alturas a Elisabeth Schwarzkopf , la “soprano perfecta”, y decir que era infinitamente superior a Victoria de los Ángeles y a la Callas, incluso en el repertorio italiano!… ¡PorSigue leyendo «Ultracorrección»
Centauro Flaubert
Don Víctor: ¡Qué bella es la muerte de Ofelia, don Hugo!… Y sólo puede serlo porque, en realidad, no es teatro: no la vemos, nos la cuentan. Es literatura. Don Hugo: Sí, pero luego bien que nos la muestran los prerrafaelitas, con tanta minuciosidad como hermosura. Don Víctor: Lo mismo que David cuando convierte elSigue leyendo «Centauro Flaubert»
Héroes de tenacidad
Don Hugo: ¿Está todo resuelto, don Víctor?… porque trae usted mala cara. ¿Qué le ha dicho Herranz? Don Víctor: No sé por dónde empezar. Don Hugo: Pero, don Víctor, si veo que tiene usted el pañuelo empapado. ¿Tan mal le ha pintado el futuro de nuestra fundación?… ¡Demonio de hombre, que le da ahora porSigue leyendo «Héroes de tenacidad»
El magnetismo del matón
Don Víctor: ¡”Los muertos mandan”, del olvidado Blasco Ibáñez! Recuerdo que en esa novela me sentí de repente en medio de un homenaje popular, en una villa vasca, a un etarra recién salido de prisión. Don Hugo: Pero, don Víctor, ¡que se ha confundido usted de autor y de libro! Don Víctor: ¡En el puertoSigue leyendo «El magnetismo del matón»