Don Víctor: Aquí no está, don Hugo. No es de “Cartas luteranas”. Don Hugo: Lo tengo justamente aquí: está en “Escritos corsarios”. Don Víctor: ¿Es ahí dónde Pasolini expone su teoría de cómo la nueva izquierda es el caballo de Troya del nuevo capitalismo, más feroz que nunca porque esclaviza las mentes y no sóloSigue leyendo «Más allá de Orwell»
Archivo del autor: Troupe del Cretino
Parole
Don Víctor: Ahora, don Hugo, quédese usted ahí, sin moverse, y obsérveme. Don Hugo: A la orden. No nos hemos llegado hasta Amiens para no resolver esa intrincada cuestión que, según usted, tenemos pendiente. Don Víctor: ¿Recuerda usted aquella conversación de sobremesa que iniciamos el día de mi ingreso en el Ateneo? Don Hugo: Claro,Sigue leyendo «Parole»
Ahistóricos
Don Hugo: Sí, don Víctor, unos y otros son igualmente ahistóricos, como los subproletarios de Pasolini. Don Víctor: Claro, pero a diferencia de estos últimos, tanto bohemios como maletillas, por parasitarios que sean, albergan aspiraciones al triunfo. Don Hugo: Los de Pasolini son fatalistas y los otros, quiméricos. Don Víctor: Sí, la poética de laSigue leyendo «Ahistóricos»
A la última
Don Víctor: La última de Cuenca, don Hugo… Escuche bien, que la cosa no tiene desperdicio: “A mí, aunque sea de izquierdas, me gustan los toros”. Don Hugo: Desde luego, Cuenca es un tío de lo más sensible. Don Víctor: Pero, ¿qué me dice usted, don Hugo? ¡Si ese pensamiento es la quintaesencia de loSigue leyendo «A la última»
Herrero
Don Víctor: Que no, don Hugo, que no. Que Herrero está tan vinculado a la guerra como Caballero, Escudero, Ballestero o el genérico Guerrero… y tantos otros apellidos. Don Hugo: Eso, don Víctor, no se lo niega nadie, pero el herrero va más allá de lo bélico, empezando porque no combate y porque no sóloSigue leyendo «Herrero»
Il maestro del brodo
Don Hugo: ¡Cómo les echamos de menos anoche en el restaurante! Don Víctor: Ya sentimos no ir, pero el descanso me vino de perlas y esta mañana me siento como nuevo. Ni rastro de ese dolor de oídos… A ver si bajan pronto las señoras y despachamos rápidamente la prima colazione, que ardo en deseosSigue leyendo «Il maestro del brodo»
Nureyev
Don Hugo: Menos mal que anoche falló el padre Letamendi y eso que habíamos organizado la cena, aprovechando su paso por Madrid. Don Víctor: Al pobre Dupré casi le da un soponcio… pero, ¡vaya con Cuenca! Don Hugo: ¿Será cierto que se justificó de esa manera con su mujer? Don Víctor: Yo, en un primerSigue leyendo «Nureyev»
Pienza y Neuschwansten
Don Víctor: Me imagino al rey, en lo alto de su feérico castillo, dejando vagar su mirada por un horizonte crepuscular, soñando con un inefable mundo de universal fraternidad, transportado por la música infinita que Wagner desgrana incansablemente en el piano. Don Hugo: Muy bien lo de crepuscular porque más de una vez les daríanSigue leyendo «Pienza y Neuschwansten»
Arte y filisteísmo
Don Hugo: “En esta tierra hay eso: / Un veterano sabor. / Veterano tiene eso”. Don Víctor: Sí, y lo decía el tío enarbolando su bastón como si fuera una varita mágica con la que esbozaba en el aire el mapa de España. Don Hugo: ¡Si hacía una figura como la de Mariano Medina! DonSigue leyendo «Arte y filisteísmo»
Apellidos de oficio
Don Hugo: ¿Leyó usted, don Víctor, ese artículo que le recomendé sobre el origen de nuestros apellidos de oficio? Don Víctor: Sí, claro, ¡magnífico! Son muy certeras las deducciones que apunta su autora, Isabel Martín. Don Hugo: Sí, fue profesora de mi nieta. Aprendió mucho con ella y le profesa un gran cariño, pero noSigue leyendo «Apellidos de oficio»