Don Hugo: Fue ver mi hijo Luis a Klaus Kinski en un par de películas y se le antojó tener el pelo lacio de los germánicos… ya ve usted, él que lo tenía tan rizado y abundante. Don Víctor: Pero, don Hugo, ¿cómo se le ocurre hablar de aquello ahora que vamos a una reuniónSigue leyendo «Como de Arniches»
Archivo del autor: Troupe del Cretino
Respirar lo irrespirable
Don Hugo: Por eso le decía a usted, don Víctor, que me parece percibir un sentido moral en aquella situación del oficinista de “El malvado Carabel”: de tanto respirar aire viciado de tabaco, llega a la Casa de Campo y el aire puro le acarrea un soponcio. Don Víctor: Eso se parece a aquello otroSigue leyendo «Respirar lo irrespirable»
Tomás
Don Hugo: Lo que nos reíamos de chicos algunos compañeros de clase y yo con las intervenciones de santo Tomás en los Evangelios. Don Víctor: ¡Atiza! ¿Cómo se atrevían? Don Hugo: Era una comidilla interna que nos traíamos y que nos valió más de un castigo. Era aparecer santo Tomás en las lecturas de laSigue leyendo «Tomás»
De autor
Don Víctor: Que sí, don Hugo, que cambie usted de dentista, que no hay por medio un matrimonio “hasta que la muerte los separe”. Don Hugo: Don Rodolfo es muy conservacionista… Don Víctor: ¡A la antigua, claro! Don Hugo: … antes que una extracción, se pasa años buscando paliativos y reparaciones, pero es muy fiable,Sigue leyendo «De autor»
El realismo y sus convenciones
Don Hugo: Mire usted, don Víctor, hay algo en las películas que siempre me ha exasperado y es que los hijos nunca se parezcan a los padres ni los hermanos entre sí. Es una incongruencia contra el verismo consustancial al cine. Don Víctor: Si sólo fuera eso, don Hugo… Recuerdo que en la versión cinematográficaSigue leyendo «El realismo y sus convenciones»
Saciación
Don Víctor: Estuve pensando mucho en cuanto afirma Bandura a propósito de la saciación en el libro que me prestó usted… Don Hugo: ¡Qué bonito! Saciación: modificación de una conducta indeseada por medio de la exposición masiva al estímulo, aversivo o excesivamente placentero, que desencadena la ansiedad o el excesivo deseo, y cuya relación causa-efectoSigue leyendo «Saciación»
Alegatos
Don Víctor: Para mí, don Hugo, la refutación más eficaz del antisemitismo, por su solidez argumental y la empatía que suscita, está en el alegato de Shylock… Don Hugo: … “¿Es que acaso un judío no tiene ojos? ¿Es que acaso un judío no tiene manos, órganos, dimensiones, sentidos, afectos, pasiones… exactamente igual que unSigue leyendo «Alegatos»
Desvalimiento de la efímera
Don Hugo: ¡Vamos, don Víctor, que lleva usted media hora de pasmarote ante aquellas crestas! Don Víctor: ¡Qué crestas, don Hugo! Allí arriba tenemos un sinclinal colgado… y eso que sólo vemos un borde labrado por la erosión a lo largo de cientos de miles de años. Don Hugo: ¡Atiza!, pero ¿continúa más allá? DonSigue leyendo «Desvalimiento de la efímera»
El Cielo en el Infierno
Don Víctor: ¡Qué distinto resulta venir a ver al María Guerrero “La reina muerta”, de Montherlant, que representarla en un campo de prisioneros, como aquellos franceses de la última guerra! Don Hugo: Sí, esa obra, pero sobre todo su montaje, representó no sólo un lenitivo para aquellos vencidos, sino además una auténtica experiencia vital deSigue leyendo «El Cielo en el Infierno»
Belleza y artificio
Don Hugo: Pero, don Víctor, me doy media vuelta y ya se ha metido usted en el cuadro sin esperarme… ¿Qué tiene Friedrich que no tengan todos estos otros pintores? Don Víctor: La cualidad de mostrar la belleza de la Naturaleza realzándola con la presencia de lo humano. Don Hugo: ¡Bien cierto, don Víctor, quéSigue leyendo «Belleza y artificio»