
Don Víctor: Andar y andar, y al final siempre es Túnez el verso suelto del mundo árabe.
Don Hugo: Fíjese en qué ha quedado la primavera árabe, tan saludada por Occidente: en guerras civiles y avances del islamismo, en tanto que éste es el único país donde se ha encauzado una vía democrática.
Don Víctor: Siempre fue así, incluso bajo la dictadura de Bourguiba.
Don Hugo: ¡Qué duda cabe que el bourguibismo se mostró mucho más realista que el maximalismo nacionalista al uso!
Don Víctor: Si el propio Bourguiba se atrevió a proclamar que nada debía escapar al poder de la Razón.
Don Hugo: Él sí supo crear una verdadera nación tunecina…
Don Víctor: … con su sanidad pública…
Don Hugo: … su sistema educativo público…
Don Víctor: … su Código Civil moderno que llegaron a admitir los propios islamistas…
Don Hugo: … que acabó con la discrimación de la mujer…
Don Víctor:… que generó un desarrollo económico como tocaba, a diferencia de tantos otros países descolonizados de entonces…
Don Hugo: … y, para rematar, una política exterior neutral que lo mantuvo siempre independiente respecto a los demás países islámicos.
Don Víctor: ¿Y qué tiene Túnez para hacerlo todo de forma distinta?
Don Hugo: Yo me lo tengo aprendido, don Víctor: que estos tunecinos se hicieron romanos muy pronto, a la vez que nosotros y que los italianos.
Don Víctor: Eso es, don Hugo…¡que Bourguiba fue tan romano, como usted y como yo!








