
Don Víctor: ¿Qué, don Hugo, mejora algo la cosa desde allá arriba?
Don Hugo: Tristísimo, aquí también todo vacío… un palacio robado.
Don Víctor: ¿Quién nos lo iba a decir? Con lo que era Correos: actividad trepidante, tanta gente trabajando, tanto público, todo prisas…
Don Hugo: Y ahora. El mausoleo más grande que he visto en mi vida, don Víctor.
Don Víctor: ¿No sabrá usted el lugar exacto donde tiene pensado enterrarse Ruiz-Faraón, verdad?
Don Hugo: Justo donde está usted, don Víctor. Ya están comprometidas varias toneladas de mármol de Carrara.
Don Víctor: Y todos esos gastos gravitarán sobre los madrileños hasta la tercera generación… Pero en serio: ¿para qué diantres han hecho todo esto?
Don Hugo: Pues para qué va a ser, don Víctor… ¡para exposiciones!
Don Víctor: Ah, qué buena idea, aprovechar este edificio gigantesco y singular en pleno corazón de Madrid para lo que más falta nos hacía… ¡miles de metros cuadrados para el arte de vanguardia!
Don Hugo: Es que no podemos ser menos que el resto de España, el país del mundo mejor dotado en salas de exposiciones.
Don Víctor: Y qué bonito sería, don Hugo, que además tuviéramos algo digno de exponerse…
Don Hugo: Pare, pare, déjelo estar… no vaya a ser que empiecen a colgar esas mamarrachadas que resultan aún más patéticas en estos escenarios.
Don Víctor: ¿Sugeriría usted quizá una instalación?
Don Hugo: No, dejémoslo mejor en una performance, aunque no sea demasiado barato… Total, con cargarlo a la deuda soberana…
Don Víctor: Don Hugo, por favor, dejemos ya las bromas. Salgamos de aquí cuanto antes que se me está encogiendo el ánimo… Lo del mausoleo tiene un pase, pero ya eso de las exposiciones, performances y happenings, eso ya… ¡que me va a dar algo…!
octubre 2012








