A partir del lunes 12 de este mes, «Don Hugo y don Víctor» sólo se publicará los lunes (y no cada dos días, como se venía haciendo hasta ahora)

                En diciembre de 1999, mi amigo Miguel Etayo y un servidor, Mariano Aguirre, elaboramos el primer diálogo de “Don Víctor y don Hugo”, titulado “A la salida de “Daaalí”, de Boadella-Els Joglars” pues, al parecer, se nos iba a publicar esta serie en una revista local. Digo “al parecer” porque de ello, a la postre, no hubo nada. Por ese motivo tan sólo hicimos un segundo diálogo, titulado “¿Carmen o Jennifer?”. Y ahí quedó todo.

                Pasan los años, pero el deseo de hacer y de seguir con la serie permanece. Por ello, en junio de 2012, ya que cabe la posibilidad de que el blog cultural “Dokult” nos la publique, volvemos a ponernos manos a la obra. Efectivamente, Dokult nos publica, si bien con bastante irregularidad… hasta el momento en que Dokult desaparece. No obstante, su administrador tiene la amabilidad de crearnos otro blog ad hoc, de manera que podamos seguir mostrando nuestro trabajo. Era tantísima la producción, tantísimos los diálogos acumulados que pugnaban por darse a ver y a leer, que desde septiembre de 2019, en que nuestro blog publicó su primer diálogo, “Bahamontes y de Gaulle”, hasta el 6 de diciembre de 2022, han visto la luz 602 diálogos. Todos ellos han aparecido a razón de uno cada dos días; y ello durante tres años y tres meses.

                Llegados a este punto, habiendo agotado casi el stock de material, no podemos seguir con ese ritmo de publicación y, por ello, a partir del lunes 12 de diciembre de este año de 2022, tan sólo aparecerá un diálogo cada lunes. Así pues, desde el último diálogo, el del martes 6, hasta esa fecha de lunes 12, el blog permanecerá en reposo.

                ¿Quiénes son don Hugo y don Víctor? Son dos personas mayores, jubiladas, que platican y se explayan sobre muy diversos temas: Historia, sociedad, arte en general, tauromaquia, arquitectura, poesía, literatura, ópera y música, artes escénicas, cine, religión, lenguaje, España, Madrid… esto es, que hablan de todo, sin pelos en la lengua y ajenos a toda moda intelectual.

                ¿Cómo se hace “Don Hugo y don Víctor”? Miguel Etayo es el ilustrador. A partir del dibujo, por una parte, y de las ideas e “investigaciones” previas, por otra parte, se pasa a escribir al alimón el diálogo. Los autores solemos reunirnos una vez a la semana, pronto por la mañana, en un café del Foro. Lo hacemos de manera más o menos regular pues siempre queda uno expuesto a imponderables (que si viene el fontanero esa mañana, que si una gripe, que si una cita con el médico, etc.)

                Así pues, ¡hasta el lunes 12!… y muchas gracias por seguirnos.

A partir del 12 de diciembre sólo se publicará «Don Hugo y don Víctor» cada lunes (y no ya cada dos días, como hasta ahora se hacía)

                En diciembre de 1999, mi amigo Miguel Etayo y un servidor, Mariano Aguirre, elaboramos el primer diálogo de “Don Víctor y don Hugo”, titulado “A la salida de “Daaalí”, de Boadella-Els Joglars” pues, al parecer, se nos iba a publicar esta serie en una revista local. Digo “al parecer” porque de ello, a la postre, no hubo nada. Por ese motivo tan sólo hicimos un segundo diálogo, titulado “¿Carmen o Jennifer?”. Y ahí quedó todo.

                Pasan los años, pero el deseo de hacer y de seguir con la serie permanece. Por ello, en junio de 2012, ya que cabe la posibilidad de que el blog cultural “Dokult” nos la publique, volvemos a ponernos manos a la obra. Efectivamente, Dokult nos publica, si bien con bastante irregularidad… hasta el momento en que Dokult desaparece. No obstante, su administrador tiene la amabilidad de crearnos otro blog ad hoc, de manera que podamos seguir mostrando nuestro trabajo. Era tantísima la producción, tantísimos los diálogos acumulados que pugnaban por darse a ver y a leer, que desde septiembre de 2019, en que nuestro blog publicó su primer diálogo, “Bahamontes y de Gaulle”, hasta el 6 de diciembre de 2022, han visto la luz 602 diálogos. Todos ellos han aparecido a razón de uno cada dos días; y ello durante tres años y tres meses.

                Llegados a este punto, habiendo agotado casi el stock de material, no podemos seguir con ese ritmo de publicación y, por ello, a partir del lunes 12 de diciembre de este año de 2022, tan sólo aparecerá un diálogo cada lunes. Así pues, desde el último diálogo, el del martes 6, hasta esa fecha de lunes 12, el blog permanecerá en reposo.

                ¿Quiénes son don Hugo y don Víctor? Son dos personas mayores, jubiladas, que platican y se explayan sobre muy diversos temas: Historia, sociedad, arte en general, tauromaquia, arquitectura, poesía, literatura, ópera y música, artes escénicas, cine, religión, lenguaje, España, Madrid… esto es, que hablan de todo, sin pelos en la lengua y ajenos a toda moda intelectual.

                ¿Cómo se hace “Don Hugo y don Víctor”? Miguel Etayo es el ilustrador. A partir del dibujo, por una parte, y de las ideas e “investigaciones” previas, por otra parte, se pasa a escribir al alimón el diálogo. Los autores solemos reunirnos una vez a la semana, pronto por la mañana, en un café del Foro. Lo hacemos de manera más o menos regular pues siempre queda uno expuesto a imponderables (que si viene el fontanero esa mañana, que si una gripe, que si una cita con el médico, etc.)

                Así pues, ¡hasta el lunes 12!… y muchas gracias por seguirnos.

A la salida de Daaalí, de Boadella-Els Joglars

Don Hugo: … como mucho le concedo que siempre buscó perjudicarse al máximo. Por ejemplo: ante su familia…

Don Víctor: … insultando a su madre muerta.

Don Hugo: … ante los americanos…

Don Víctor: … disfrazando a su señora del hijo de Lindbergh asesinado.

Don Hugo: … ante sus amigos…

Don Víctor: … riéndose de Federico fusilado.

Don Hugo: … ante Breton y los surrealistas…

Don Víctor: … pintando a un señor con los calzoncillos cagados.

Don Hugo: … ante los intelectuales…

Don Víctor: … viniéndose a vivir a la España franquista.

Don Hugo: … ante el nacionalismo catalán…

Don Víctor: … españoleando más que el güisqui Dyc.

Don Hugo: … ante la virilidad imperante…

Don Víctor: … proclamándose impotente.

Don Hugo: Y para más inri se lía con Gala…

Don Víctor: … que era una mantis.

Don Hugo: … pero, hombre, don Víctor, de ahí a llamarle “asceta”…

Don Víctor: Mire, don Hugo, Dalí fue asceta hasta tal extremo de soberbia que, por renunciar, renunció incluso a hacer el bien.

diciembre 1999 (primer diálogo de la serie)

¿Carmen o Jennifer?

Don Hugo: … a esa señorita extranjera, le he comprado el “Vuelva usted mañana” de Larra…

Don Víctor: Claro, porque mucha informática, pero aquí seguimos aplazando las cosas como si fueran a salir solas. Somos mañanistas, como decía Galdós, y la que más, doña Isabel II.

Don Hugo: … y también la “España invertebrada” de Ortega y Gasset.

Don Víctor: Eso, porque no sé cuándo, de una vez por todas, vamos a ser un país normal.

Don Hugo: Sin bombas ni separatismos.

Don Víctor: ¿Y para que acabe de entender España, aquello de Unamuno…?

Don Hugo: Mejor algo de Valle-Inclán.

Don Víctor: ¿Y algo más actual?

Don Hugo: De quién, ¿de Cela?

Don Víctor: Digo, actual actual, de un país en plena metamorfosis y que pierde aquel sentimiento de inferioridad y llama viejo a lo antiguo y todo lo quiere cambiar…

Don Hugo: ¡Porque somos unos iconoclastas!

Don Víctor: ¿Y qué me dice de los nombres?… A mi hija le tengo dicho que a la nieta le ponga el nombre que quiera, pero que yo lo pueda pronunciar.

Don Hugo: … si es que ya no sabemos cuándo decir “tú” y cuándo “usted”…

Don Víctor: … ni cuándo besarse o cuándo hacer una reverencia.

Don Hugo: Lo que yo le digo, don Hugo, como usted y como yo… ¡qué pocos vamos quedando!

Virginidad

Don Víctor: Hoy, don Hugo, quiero ser yo quien le ponga a usted en un compromiso. Dígame en qué consiste el error mitológico del carro de la diosa.

Don Hugo: Para mí está bien claro, don Víctor. No es tal triunfo el de Cibeles sobre su carro cuando lo conducen dos leones, fieras indomables, Eros y Thanatos, es decir la naturaleza ingobernable que jamás se plegará al yo consciente y racional.

Don Víctor: Usted, don Hugo, me habla del escultor Freud y de Eros y Thanatos, pero resulta que el autor del diseño es Ventura Rodríguez y que los leones son Atalanta e Hipómenes. El error al que apunto es de orden mitológico .

Don Hugo: ¡Canastos!

Don Víctor: El fallo consiste en que Michel, el encargado de labrar los leones, esculpiera dos machos cuando Atalanta debiera ser leona.

Don Hugo: Pues mire usted que el buen Michel, o seguramente el más erudito Ventura Rodríguez, no olvidaron la fuerza de aquella heroína virginal, que la equiparaba al más vigoroso y raudo de los varones.

Don Víctor: ¡Atiza!

Don Hugo: Considere usted otro caso, don Víctor, éste extraído de la mitología germánica: la reina de Islandia, Brunilda, que sólo es doblegada haciéndole trampas y, así y todo, con suma dificultad. Y es que la virginidad femenina queda asociada, en las culturas antiguas, no sólo a la pureza, sino también a la invulnerabilidad y a la fuerza.

Don Víctor: ¡Ah, don Hugo, ahora comprendo el contexto mítico-simbólico de ese relato de Jules Supervielle, en que aquella muchachita con inmaculada, tersa y firme voz de violín, un buen día, de repente, pasa a hablar como cualquier otro mortal y entonces la familia adivina…

Don Hugo: … que ha dicho sí a su galán, para, puedo imaginar, consternación de la madre.

Don Víctor: He de reconocer que lo que parecía un error mitológico era un acierto psicológico.

Don Hugo: Si es que Freud… ¡qué pocas veces me falla!

Hopper

Don Hugo: Y usted, don Víctor, ¿por qué cree que a la gente le gusta tanto Hopper?

Don Víctor: Sobre todo porque a la gente le gusta reconocer y ver algo.

Don Hugo: ¿No le parece que se beneficia de que todos estamos especialmente adiestrados por el cine americano?

Don Víctor: Sí, las road-movies, el suspense, el cine negro…

Don Hugo: … el cine psicológico… Fíjese usted que muchos ven en su obra las imágenes de la depresión.

Don Víctor: Sí, la industria psiquiátrica americana mezclando lo psíquico con lo económico….

Don Hugo: Ahora, mire usted qué bien hace esas acuarelas de casas…

Don Víctor: Y como dibujante y grabador, no tiene precio.

Don Hugo: Sí, pero a lo que iba: ¿no le parece que la figura humana en sus óleos desmerece?

Don Víctor: Todo el interés se lo lleva la luz, don Hugo, esa luz implacable, seca, mineral.

Don Hugo: Sí, es como si se acabara el mundo.

Don Víctor: Se va a la legua que es protestante.

Don Hugo: Sí, sí, don Víctor, pero es que encima de esos Santos de los Últimos Días, o lo que sea…

Don Víctor: Desde luego, católico ni por asomo.

Confort

Don Víctor: Alabado sea Dios, que acaba ya el verano y van apagándose poco a poco los aires acondicionados.

Don Hugo: Cuánta razón lleva usted, don Víctor; estas climatizaciones nos retrotraen a las glaciaciones del Pleistoceno.

Don Víctor: ¿Se acuerda usted, don Hugo, de cuando empezó este invento en España? Primero fue en algunos cines… recuerdo que ponían un cartel con osos polares entre los hielos…

Don Hugo: Por lo menos no engañaban a nadie. Aquello era como viajar al Polo… ¡una aventura muy arriesgada!

Don Víctor: Al menos, ahora, con la entrada, ¿qué les costaría regalar una bufanda?

Don Hugo: Y si sólo fueran los cines, pero es que ¡le echan a uno de todas partes! Ni al supermercado puede ir uno ya…

Don Víctor: Y no se lo pierda usted, don Hugo, que ahora, al mínimo barrunto, nos pondrán la calefacción echando bombas.

Don Hugo: ¡Qué afición al confort nos ha entrado en España, don Víctor!

Don Víctor: Pronto empezaremos a saltar como las castañas asadas.

El cine a pesar de todo

Don Hugo: Y usted cree, don Víctor, ¿que seguiremos viniendo mucho tiempo al cine?

Don Víctor: Yo, desde luego, tengo esa intención, mientras Dios nos dé salud.

Don Hugo: Lo digo por la de chascos que nos hemos llevado en los últimos años.

Don Víctor: Es cierto que predominan sobre las películas con interés, pero a pesar de todo, ¿qué otras obras de ficción tenemos a nuestro alcance, que no sean más viejas que nosotros?

Don Hugo: Cuánta razón lleva usted, don Víctor; a ver quién lee una novela reciente, va a un estreno teatral…

Don Víctor: ¡La ópera contemporánea, ni me la mente, por favor…!

Don Hugo: La verdad es que si hay alguna, sólo la encontramos en estas salas, aunque sea de vez en cuando.

Don Víctor: Incluso seguimos viendo crecer el cine y cómo a veces nos lleva por senderos no transitados…

Don Hugo: ¡Bergman!

Don Víctor: Y unos cuantos más… Fíjese si Eisenstein no estaría equivocado cuando condenó el cine sonoro por postergar la imagen.

Don Hugo: Vinieron muchas obras maestras después, pero en cambio concédame que luego vino a estropearlo todo el color, por prosaico, por naturalista…

Don Víctor: ¿Y qué me dice usted entonces de “Ran”, la de Kurosawa?

Don Hugo: Es verdad: aquellas oriflamas flamígeras sobre las espaldas de los guerreros contra el azul del cielo…

Don Víctor: Pero mire lo que le digo, don Hugo: todos esas baratijas de feria de las gafitas y el 3D, los vídeos de museo contemporáneo, incluso los vídeo-juegos, que tanto desnaturalizan el cine, testimonian, en su aparente putrefacción, una vitalidad que no tiene hoy en día la ficción en ninguna de sus manifestaciones.

Don Hugo: Tiene usted razón. El cine es un caleidoscopio, roto en mil fragmentos y todo lo que usted quiera, pero a cada movimiento nos ofrece nuevas perspectivas.

Don Víctor: Vivito y coleando.

El bueno de Bermúdez

Don Hugo: Oiga, don Víctor, ¿qué fue de aquel Bermúdez, tan simpático, al que invitaba usted siempre a los toros?

Don Víctor: Pues mire usted, don Hugo, el otro día precisamente me encontré a ese amigo suyo, Celso, el bajito aquel…

Don Hugo: ¡Ah, sí, el tal Celso! Entre los dos qué pareja tan cómica formaban, qué chascarrillos tan graciosos sabían contar…

Don Víctor: Parecían salidos del género chico… pues el caso es que… ¡Bermúdez está en la sombra!

Don Hugo: ¿Qué me dice usted?, ¿ en Carabanchel?

Don Víctor: En Carabanchel o en el penal de Ocaña, no lo sé de cierto… Al parecer se hacía pasar por inspector de Sanidad e iba por los bares…

Don Hugo: ¡Trabajo no le faltaría, desde luego!…

Don Víctor: … como siempre encontraba irregularidades, se dejaba obsequiar un poquito con la condición de que el patrón pusiera las cosas en orden para la próxima visita…

Don Hugo: Pues mire usted, don Víctor, por buscarle un atenuante, yo diría que, al menos, lo que no hacen las autoridades, lo hacía él por menos precio.

Don Víctor: No debía abusar nada, pero al final le pillaron al pobre…

Don Hugo: Claro, si es que tanto va el cántaro a la fuente…

Don Víctor: Lo mejor es lo que me dijo Celso: “Fíjese usted, don Víctor, con todo lo que roban banqueros y peces gordos y siempre se van de rositas y el bueno de Bermúdez, que no hace daño a nadie, pagando por todos, ¡con lo salao que es!”

¿Pesadilla o… nightmare?

Don Víctor: Sucesores de Ribadeneyra…

Don Hugo: Ahora “Greengarden”

Don Víctor: Viuda de Ponzano…

Don Hugo: Ahora “Ferrowell”

Don Víctor: Hijos de Arrieta…

Don Hugo: Ahora “Health and Wealth”

Don Víctor: El barrio donde tiene mi chico mediano el taller, de toda la vida ha sido Quitapesares…

Don Hugo: Y eso, ¿dónde cae?

Don Víctor: En Villaviciosa… pues ahora le han cambiado el nombre por el de “Villapark”.

Don Hugo: Estaba leyendo el otro día lo del caso Gürtel y, ¡vamos!, no había casi una sola empresa implicada que no tuviera nombre anglosajón: “Special Events”, “Easy Concept”, “Orange Market”, “Rialgreen”…

Don Víctor: ¡Qué memoria la suya, don Hugo!

Don Hugo: Cómo no voy a recordarlo, don Víctor, si esto es como una pesadilla de las peores…

Don Víctor: Es verdad, todo se metamorfosea en otra cosa…

Don Hugo: Nos vuelven la lengua del revés….

Don Víctor: Ya no sabe uno si sigue siendo el mismo…

Don Hugo: ¡Esquizofrenia!… Si más claro, ¡agua!

Don Víctor: El entorno pierde su identidad…

Don Hugo: Se trastoca la lengua que designa…

Don Víctor: Se difumina el cuerpo…

Don Hugo: Se extravía la mente…

Don Víctor: Disculpe usted, don Hugo, ¡cómo corre el tiempo! No me he dado cuenta de que me están esperando mis hijos en el “Joyce”.

Don Hugo: ¿En el “Joyce”? No deje de pedirse usted un “Orange blossom”. Es donde mejor lo preparan.

Don Víctor: ¿”Joyce”?… ¿”Orange blossom”?… pero ¿nosotros también?…

Don Hugo: Oh Gosh!… Don Víctor, ¡que me traigan una camisa de fuerza, aprisa, aprisa, que no respondo!