Las fantasías del doctor Lacasa

Don Víctor: ¡Mira que pillarme estos escalofríos precisamente ahora que Julita está en la costa!Don Hugo: No se apure, don Víctor, que enseguida le diagnostican cualquier nadería y mañana mismo está usted cogiendo el tren para la playa.Don Víctor: Con tal de que no me diagnostiquen falsamente una barbaridad, como hacía el doctor Lacasa, paraSigue leyendo «Las fantasías del doctor Lacasa»

Sol Vodafone

Don Víctor: Por favor, don Hugo, ¿podría usted de sacarme cuanto antes de este laberinto? No sé ni dónde estoy.Don Hugo: Pero, don Víctor, ¡dónde quiere usted que estemos! Estamos transbordando en la estación de Sol.Don Víctor: Pues yo he leído «Vodafone».Don Hugo: Estamos buscando la línea dos.Don Víctor: He visto varios doses. Aquél indicaSigue leyendo «Sol Vodafone»

Ponderoso Orson Welles

Don Víctor: Hay que reconocer que aquí, en Viena, en rincones como éste, donde mantienen el mismo alumbrado que en los años cuarenta, uno teme toparse con Orson Welles a la vuelta de la esquina.Don Hugo: ¡Si casi me parece adivinar la puntera de su zapato asomando en ese umbral sombrío!Don Víctor: Aplastante personalidad laSigue leyendo «Ponderoso Orson Welles»

Cireneos a la fuerza

Don Hugo: A cada paso que daba, el peso se me hacía cada vez más insoportable.Don Víctor: ¿Pero qué es lo que había comprado Dolores?Don Hugo: Una blusa.Don Víctor: ¿Es que la habían embalado en una caja de caudales?Don Hugo: No, ¡quia!, en una de esas bolsas de papel reciclado, tan decorativas, de la calleSigue leyendo «Cireneos a la fuerza»

Calaveras

Don Hugo (cantando): «¡Esos ya van!»Don Víctor (cantando): «¡Qué alegre es Madrid en carnaval!»Don Hugo: Sí, que ahora el carnaval empieza cada jueves.Don Víctor: Tenga usted cuidado al cruzar, don Hugo, que van haciendo el loco.Don Hugo: Sabe lo que le digo, don Víctor, que, bien mirado, qué suerte que no tengamos la obligación deSigue leyendo «Calaveras»