Don Hugo: Pero, dígame, don Víctor, ¿cómo fue entonces aquel accidente? Don Víctor: Con esas velocidades, don Hugo, estaba cantado. Tenía que ocurrir un día u otro. En más de una ocasión el autobús había tomado ya aquella curva sobre dos ruedas hasta que aquel día se acostó… sin mayores consecuencias, afortunadamente. Don Hugo: YSigue leyendo «Exceso de velocidad»
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La piedra de la locura
Don Víctor: Según usted, don Hugo, ¿a qué se debe que el arte actual emita los mensajes del discurso esquizofrénico? Don Hugo: ¿Se refiere usted, don Víctor, a cómo quedan alteradas las relaciones causales y lógicas, con una clara tendencia a la megalomanía paranoide? Don Víctor: Sí, como las cosas que escuchamos en «Ubu Rey»Sigue leyendo «La piedra de la locura»
Divorcio
Don Hugo: Usted dirá lo que quiera, don Víctor, pero yo, aquí, lo clásico no lo veo por ninguna parte… Es lo más barroco que he visto en mi vida. Don Víctor: Aunque alterados, descolocados, distorsionados y quebrados, ahí siguen estando todos los elementos clásicos: las pilastras adosadas, los dinteles, los entablamentos y cornisas, losSigue leyendo «Divorcio»
Tito, Aureliano y Alfredo
Don Hugo: Sí, claro, don Víctor, está muy bien lo del premio «Tito Schipa», que crearon para él en Lecce, pero luego la prensa se cree que ya está y que qué fácil, que si Kraus es un estilista, que si es el moderno Tito Schipa… Don Víctor: Claro, don Hugo, como el propio KrausSigue leyendo «Tito, Aureliano y Alfredo»
El sueño de Venecia
Don Víctor: ¡Qué pesadilla, don Hugo!… Si aún estoy desazonado… Don Hugo: Cuente, cuente, que seguro que tiene miga, como todos los sueños. Don Víctor: Primero era la angustia de ver un cormorán pringado de petróleo chapoteando y debatiéndose por alzar el vuelo, sin lograrlo. Don Hugo: Sí, de momento está claro, si me permiteSigue leyendo «El sueño de Venecia»
Ciclistas homéricos
Don Víctor: Y mire usted que con todo lo que me alegró, nunca llegué a disfrutar tanto como con las hazañas de un Vicente Trueba… Don Hugo: … la pulga de Torrelavega… Don Víctor: … coronando puertos de los de antes de la guerra… Don Hugo: … o con las proezas de José Berrendero… DonSigue leyendo «Ciclistas homéricos»
Dos hermanos
Don Víctor: Mire don Hugo, que ya le había encontrado el mismo libro en edición rústica… Don Hugo: Quite, quite, don Víctor, ¿cómo se lo iba a rechazar a la señorita? Además lo quería grande, a todo color y con tapas duras… ¡cómo debe ser! Don Víctor: O sea, don Hugo, que si usted seSigue leyendo «Dos hermanos»
Barrocos y barrocos
Don Víctor: Don Hugo, ya puede usted abrir los ojos. Don Hugo: Veamos, esto por de pronto y claramente no es inglés… Don Víctor: En efecto, nada que ver con aquellas iglesias londinenses que parecen viejas damas británicas vestidas a cuál más extravagante. Don Hugo: … tampoco barroco francés… Don Víctor: Ya sabía yo queSigue leyendo «Barrocos y barrocos»
Que me den un buen Caronte
Don Víctor: Lo que es en la cola del cine, yo no me quedo hoy. Antes me pongo en esa otra, que es la de la sopa de las monjas… Don Hugo: Pero, don Víctor, que a esta hora no es la de la sopa, sino para otra película… Don Víctor: Ah bueno, ¿me prometeSigue leyendo «Que me den un buen Caronte»
El canto de un sestercio
Don Hugo: Se parece a la leche sin lactosa… Don Víctor: … al pan sin gluten… Don Hugo: … a la cerveza sin alcohol… Don Víctor: … al café sin cafeína… Don Hugo: … a la Coca-Cola sin azúcar… Don Víctor: … en definitiva, la Navidad sin Niño Jesús. Don Hugo: A mí esta iluminaciónSigue leyendo «El canto de un sestercio»