Don Víctor: ¿Qué habría dicho Delvaux ante este monumento, él que tantas veces en sus pinturas parecía evocar los ocasos de Claude Lorrain, con esas ágoras sonámbulas tan suyas remojando sus basamentos en el mar? Don Hugo: Seguro que habría reconocido la influencia del francés, pero aquí a escala real, con un colosalismo que seSigue leyendo «Puesta de sol en el Retiro»
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Máquinas
Don Víctor: Funciones como la de este «Manojo de rosas» le reconcilian a uno con los directores de escena. Don Hugo: ¡Maravillosa función!… Qué típico de aquella época que el galán sea aviador, ¿verdad, don Víctor? Don Víctor: Todos los chicos, entonces, queríamos ser aviadores… Don Hugo: Cómo nos fascinó el vuelo del Plus UltraSigue leyendo «Máquinas»
El Barceló
Don Hugo: Yo, de chico, veía esto y me parecía el no va más de la arquitectura, que en adelante las ciudades se harían todas así. Don Víctor: ¿Se puede usted creer, don Hugo, que mi padre tuvo que prohibirme que escribiera al periódico reclamando el derribo del delicuescente merenguito que sigue ocupando la SociedadSigue leyendo «El Barceló»
Coitus inerruptus
Don Hugo: ¿Y qué fue de aquel talante que tanto proclamara Zapatero? Don Víctor: Nunca llegó a decirnos si se trataba de «buen» o de «mal» talante. Siempre quedaba yo expectante a ver si lo aclaraba. Don Hugo: Me sacan de quicio las personas que no acaban las frases y que todo lo fían alSigue leyendo «Coitus inerruptus»
Los compañeros de Ulises
Don Hugo: ¡Don Víctor, don Víctor, déme usted albricias, que ya tengo la pieza que nos faltaba! Aquí tiene la calavera que nos ha prestado nuestro buen amigo, el doctor Planes-Bellmunt. Don Víctor: Vamos a juntarla con las otras tres: la frasca del siglo XVII que compré en Portobello Road, la réplica del stamnos conSigue leyendo «Los compañeros de Ulises»
Manierismos
Don Víctor: Le veo muy sonriente, don Hugo, para no haber encontrado lo que le encargó Dolores… Y eso que nos hemos tenido que venir hasta este puesto especial del Mercado de la Cebada. Don Hugo: Hombre, don Víctor, ¿no ha visto usted con qué gracia me ha despachado el dependiente?… «Se lamenta, caballero, yaSigue leyendo «Manierismos»
David Jeta
Don Hugo: Mire, don Víctor, mientras sirvo unas copas, frótese usted bien los ojos y comprenderá lo que es el Op Art, con Vasarely y la estética discotequera… ¡y todo de golpe! Don Víctor: Es verdad, don Hugo, si hasta me parece estar oyendo al bueno de David Ghetta…
Bedeles
Don Hugo: Seguro, don Víctor, que recuerda usted, de cuando estudiaba, cómo llamaba a la puerta el bedel, asomaba luego ante todos y se dirigía respetuosamente al profesor tras una leve inclinación de cabeza: «Señor catedrático, la hora». Don Víctor: Claro que sí y lo malo era que el señor catedrático se entretenía todavía unosSigue leyendo «Bedeles»
Zurriburi étnico
Don Víctor: Yo estoy completamente de acuerdo en lo de «llama, verso y flor»… Don Hugo: Obviamente: amor, poesía y belleza. ¡Si es que Raquel, la chica de «El huésped del sevillano», es todo un primor! Don Víctor: … pero analicemos lo demás… Don Hugo: Quite, quite, déjela estar. No hay pero que ponerle. JuanSigue leyendo «Zurriburi étnico»
Palermo
Don Hugo: Mire, don Víctor, desde aquí se ve mucho mejor. Don Víctor: Ahora es difícil imaginarse lo que sentirían los palermitanos cuando entró el Emperador que venía victorioso de Túnez. Don Hugo: Geoestratégicamente, Sicilia era como una torre albarrana adelantada contra el frente enemigo norteafricano; mientras que, por tierra, el Turco estaba ya alSigue leyendo «Palermo»