Don Hugo: ¿Y qué fue de aquel talante que tanto proclamara Zapatero? Don Víctor: Nunca llegó a decirnos si se trataba de «buen» o de «mal» talante. Siempre quedaba yo expectante a ver si lo aclaraba. Don Hugo: Me sacan de quicio las personas que no acaban las frases y que todo lo fían alSigue leyendo «Coitus inerruptus»
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Los compañeros de Ulises
Don Hugo: ¡Don Víctor, don Víctor, déme usted albricias, que ya tengo la pieza que nos faltaba! Aquí tiene la calavera que nos ha prestado nuestro buen amigo, el doctor Planes-Bellmunt. Don Víctor: Vamos a juntarla con las otras tres: la frasca del siglo XVII que compré en Portobello Road, la réplica del stamnos conSigue leyendo «Los compañeros de Ulises»
Manierismos
Don Víctor: Le veo muy sonriente, don Hugo, para no haber encontrado lo que le encargó Dolores… Y eso que nos hemos tenido que venir hasta este puesto especial del Mercado de la Cebada. Don Hugo: Hombre, don Víctor, ¿no ha visto usted con qué gracia me ha despachado el dependiente?… «Se lamenta, caballero, yaSigue leyendo «Manierismos»
David Jeta
Don Hugo: Mire, don Víctor, mientras sirvo unas copas, frótese usted bien los ojos y comprenderá lo que es el Op Art, con Vasarely y la estética discotequera… ¡y todo de golpe! Don Víctor: Es verdad, don Hugo, si hasta me parece estar oyendo al bueno de David Ghetta…
Bedeles
Don Hugo: Seguro, don Víctor, que recuerda usted, de cuando estudiaba, cómo llamaba a la puerta el bedel, asomaba luego ante todos y se dirigía respetuosamente al profesor tras una leve inclinación de cabeza: «Señor catedrático, la hora». Don Víctor: Claro que sí y lo malo era que el señor catedrático se entretenía todavía unosSigue leyendo «Bedeles»
Zurriburi étnico
Don Víctor: Yo estoy completamente de acuerdo en lo de «llama, verso y flor»… Don Hugo: Obviamente: amor, poesía y belleza. ¡Si es que Raquel, la chica de «El huésped del sevillano», es todo un primor! Don Víctor: … pero analicemos lo demás… Don Hugo: Quite, quite, déjela estar. No hay pero que ponerle. JuanSigue leyendo «Zurriburi étnico»
Palermo
Don Hugo: Mire, don Víctor, desde aquí se ve mucho mejor. Don Víctor: Ahora es difícil imaginarse lo que sentirían los palermitanos cuando entró el Emperador que venía victorioso de Túnez. Don Hugo: Geoestratégicamente, Sicilia era como una torre albarrana adelantada contra el frente enemigo norteafricano; mientras que, por tierra, el Turco estaba ya alSigue leyendo «Palermo»
Agatha Christie
Don Víctor: ¿Usted, don Hugo, es también de los que creen que la culpable fue Lady Churchill? Don Hugo: No está probado, pero se dijo que el retrato lo quemaron entre ella y el jardinero, poco después de su muerte. Don Víctor: Bien pudiera ser porque todavía en vida de don Winston lo arrumbaron enSigue leyendo «Agatha Christie»
Candores
Don Víctor: Aún recuerdo lo que dijo mi abuelo Juan ante la noticia de que los requetés se habían unido a los militares sublevados y que estaban con ellos en la plaza del Castillo: «¿Los requetés con los militares?…¡Imposible!» Don Hugo: Qué cándido… y no me extraña nada porque ¿quién podría entender este país? DonSigue leyendo «Candores»
El cogote de El Bosco
Don Hugo: Por estos andurriales pintados a principios del siglo XVI, uno se creería en pleno surrealismo de los años treinta. ¡Qué visión de futuro!… ¿no es cierto, don Víctor? Don Víctor: Me parece más bien que fue ese futuro al que usted alude, Dalí a veces, el que miró hacia atrás… Don Hugo: Claro,Sigue leyendo «El cogote de El Bosco»