Don Víctor: Oyendo este magnífico parlamento, me acuerdo de aquella película de los Taviani que tanto nos gustó… Don Hugo: ¿No sería entonces «Good morning, Babilonia», claro está? Don Víctor: Quite, quite, don Hugo. Me refería a «Cesare deve morire». Don Hugo: Ah sí, aquellos presos desahuciados que, merced al teatro de Shakespeare, se sumergenSigue leyendo «Teatro»
Archivo de categoría: Sin categoría
Elogio fúnebre
Don Víctor: Ha sido muy duro, pero es cierto que tenía que verlo. Don Hugo: Usted y yo estamos en la obligación de verlo todo. Mire que escuchábamos con devoción su discurso de que el arte se sustenta en la técnica y el estilo y que muy poco o nada tiene que ver con laSigue leyendo «Elogio fúnebre»
Bacalao
Don Hugo: ¿Dice usted que el segundo? Don Víctor: Después del Japón, el segundo mayor consumidor de pescado del mundo. Don Hugo: Bien se conoce que hemos llevado siempre muy a rajatabla eso de la vigilia. Don Víctor: Los siglos que nos habrá tomado distinguir el bor bor del pil pil. Don Hugo: ¿Bor borSigue leyendo «Bacalao»
El sueño de la razón produce monstruos
Don Víctor: Para mí que se lo tuvo que escuchar a Jovellanos en alguna tertulia, y se dijo: “¡Ya tengo frase para la portada de mis Caprichos!” Don Hugo: ¿Y usted cree que de verdad entendió el sentido que tuviere? Don Víctor: Caben dos interpretaciones al respecto, don Hugo. Una, que cuando la razón seSigue leyendo «El sueño de la razón produce monstruos»
La canción del pirata
Don Hugo: “Y si muero, ¿qué es la vida? / Por perdida ya la di / Cuando el yugo del esclavo / Como un bravo sacudí”. Don Víctor: Qué duda cabe que se trata del manifiesto poético fundacional del bandolerismo. Hubo que esperar al Romanticismo para alumbrarlo por más que, previamente, hubiera habido siempre bandidos.Sigue leyendo «La canción del pirata»
Gordos
Don Víctor: Fíjese, don Hugo… este Ferrera qué distinto es de Manolete o Luis Miguel, que eran tan delgaditos… Don Hugo: Sí, basta ver el aspecto físico de los españoles en las fotos para darse cuenta de cómo hemos engordado. Fíjese lo que dice el ABC, que somos el segundo país con más gordos deSigue leyendo «Gordos»
Nunca, nunca volverá
Don Víctor y don Hugo (cantando): “Las penas, ¡ah!, muy lejos están, / Pero el encanto de aquel momento / En que os jurasteis amor eterno / Nunca, nunca volverá” Don Víctor: Esto es casi como lo que dijo mi primo José Antonio cuando, al acabar el banquete nupcial y retirándose ya con su flamanteSigue leyendo «Nunca, nunca volverá»
Don Hugo: Pero a mí la morcilla que siempre me ha encantado es aquélla de Miguel Ligero como don Hilarión. Dice el personaje, viendo bailar a la Casta y a la Susana: “¡Ay, quién tuviera veinte abriles… y lo pasao, pasao!” Añade luego Ligero, o sea el actor: “Bueno, pa pasaos, ¡yo!” Don Víctor: YSigue leyendo
¿Sincrónicos o diacrónicos?
Don Hugo: ¿A que no recuerda usted, don Víctor, qué remoquete daban a Vicente Pastor? Don Víctor: ¡Cómo no lo voy a saber!… ¡El romano! Don Hugo: Es que era un torero tan sobrio, tan seco y tan eficaz, que sugería la figura lacónica de un Escipión. Don Víctor: Fue un mote más expresivo queSigue leyendo «¿Sincrónicos o diacrónicos?»
Sangre
Don Víctor: Don Hugo, don Hugo, ¡por el amor de Dios!, ¿ha oído usted lo que yo o es que sufro alucinaciones auditivas como Juana de Arco?… Don Hugo: ¡Santa Juana de Arco, querrá usted decir, don Víctor! Don Víctor: ¿Se trata de una morcilla de este nuevo párroco o más bien de una nuevaSigue leyendo «Sangre»