Don Víctor: ¡Es inútil, don Hugo! ¡Volvamos atrás, que no hay quien entre al metro ahora!Don Hugo: Nos ha venido a pasar como a aquellos tíos míos que, hace sesenta años, aquí en París, confundieron el pasillo y, abrumados por una masa en sentido contrario que les increpaba, se justificaban gritando: «Pardón, pardón, nous avonsSigue leyendo «Porrina de Badajoz y la ley de Asch»
Archivo de categoría: Sin categoría
Francisco e Ignacio
Don Hugo: ¿No cree usted, don Víctor, que lo de Francisco parece un disfraz, viniendo de un jesuita?Don Víctor: ¡Como que se iba a poner «Ignacio», con la fama de contrarreformista, manipulador de las conciencias de las élites, ambicioso…Don Hugo: En definitiva, ¡hipócrita redomado!Don Víctor (cantando): «Loiola, va! Ti rodi e ridi!»Don Hugo: Es verdad,Sigue leyendo «Francisco e Ignacio»
Las debilidades de Goliat, el capitán Haddock y San pedro
Don Víctor: El otro día me reprochaba Daniel que, cuando eran pequeños y les compraba tebeos los domingos, primero los leía yo y los tenía a los cuatro impacientes.Don Hugo: Le entiendo perfectamente, don Víctor, a mí también me entusiasmaba el Capitán Trueno. ¡Cómo me reía cuando Goliat se ponía a cascar nueces haciendo chocarSigue leyendo «Las debilidades de Goliat, el capitán Haddock y San pedro»
San Juan Bautista, el precursor de la FAO
Don Hugo: Dígamelo de una vez, don Víctor, antes de que vuelvan las señoras: ¿a qué se debe esta invitación?… porque, que yo sepa, ni es su cumpleaños, ni su aniversario de boda, ni el día de la Constitución… ¿fue acaso un día como hoy cuando el buen emperador Caracalla nos concedió la ciudadanía romanaSigue leyendo «San Juan Bautista, el precursor de la FAO»
Vino
Don Hugo: No hay cosa más triste en esta vida, don Víctor, que tener que comer sin vino.Don Víctor: Tiene usted más razón que un santo, don Hugo. Cuando a uno le toca viajar a un país con vino, sabe que además va a comer maravillosamente por añadidura.Don Hugo: Y a la inversa. No enSigue leyendo «Vino»
¡Mentira!
Don Hugo: Mire lo que dice el diario, don Víctor. Parece que todavía colea aquel caso de Eufemiano Fuentes.Don Víctor: ¡Vaya mazazo, don Hugo! Con lo mucho que nos agradó seguir el ciclismo durante tantos años.Don Hugo: Ya no tiene uno dónde refugiarse. Con lo que usted y yo hemos admirado también, por ejemplo, laSigue leyendo «¡Mentira!»
Autoconcepto
Don Víctor: ¿Cómo vamos a salir de este mal paso si está la autoestima de la población por los suelos?…Don Hugo: ¿»Autoestima», dice usted? Y por qué no «amor propio», en lugar de ese término que yo reservaría únicamente al campo de la psicología.Don Víctor: Perdone mi intrusismo, pero sin amor propio y con esaSigue leyendo «Autoconcepto»
Fortuna
Don Víctor: Siento decirlo, don Hugo, pero se han quedado con un palmo de narices.Don Hugo: Pero si incluso nosotros, hace unos pocos años, nos pensábamos que nuestros hijos nunca conocerían otra cosa que progresar y progresar… Lo que hubiéramos dado nosotros, don Víctor, por haberles ahorrado este último vaivén de la fortuna…Don Víctor: DiosaSigue leyendo «Fortuna»
Amargo
Don Hugo: Le esperaba a usted más locuaz, don Víctor. ¡Quién diría que venimos de ver la pinacoteca de Brera!Don Víctor: No sé a qué viene este decaimiento porque, la verdad, don Hugo, eso del síndrome de Stendhal no lo he padecido nunca.Don Hugo: Ahora mismo nos pedimos usted y yo un Aperol y ¡vaSigue leyendo «Amargo»
¿Adiós al adiós?
Don Víctor: ¿Que Dios se está muriendo?Don Hugo: No, Dios, no; el adiós.Don Víctor: No le entiendo, don Hugo.Don Hugo: Pero, ¿a que «hasta luego» sí que lo entiende usted?Don Víctor: Es verdad; en cambio, si uno dice «adiós», le miran mal y todo.Don Hugo: En el italiano y el francés ya han desaparecido. SiSigue leyendo «¿Adiós al adiós?»