Don Víctor: Dígame, don Hugo, ¿cree usted que lo de las brujas de Macbeth tiene arreglo? Don Hugo: ¡Qué buenas preguntas tiene usted, don Víctor!… Ocurre como con el aquelarre de Fausto… si éste resulta cuando menos ridículo -¡imagínese, por ejemplo, una función del Metropolitan!-, aquéllas jamás convencen por quedarse en una mera mamarrachada, comoSigue leyendo «Danza contemporánea»
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Segunda naturaleza
Don Hugo: Pero dígame, don Víctor, ¿cuál fue exactamente la expresión de Isidro Cuenca? Don Víctor: Exactamente dijo: “Yo quiero a mi mujer por embalamiento mecánico”. ¿Cómo entender eso, don Hugo?… Yo, por si acaso, no le pregunté más… Don Hugo: La cosa es meridianamente clara: en primer lugar, Cuenca no puede negar su condiciónSigue leyendo «Segunda naturaleza»
El cielo
Don Víctor: ¡Lo último de los sacamuelas!… cuando este planeta nuestro ya no tire, que no hay problema: que nos preparan unos transbordadores galácticos y nos vamos todos a colonizar la Luna… Don Hugo: ¡Qué bien lo vamos a pasar allá, dando saltitos sin esfuerzo, elegantemente tocados con escafandra, disfrutando esos amenos jardines versallescos ySigue leyendo «El cielo»
La tertulia del Viena
Don Víctor: Y es que, para más inri, en muchos sitios ¡el café suele ser malísimo! Don Hugo: Yo estaría dispuesto a perdonarlo siempre y cuando el tema me interesara e incluso lo conociera previamente, pero, claro, suele quedar al albur del gallo de la tarde… Don Víctor: Y es que muchos vienen a oírseSigue leyendo «La tertulia del Viena»
La primera sala de cine
Don Hugo: Pues, don Víctor, ¡vaya pregunta!… ¡Quiénes han de ser!… Los Lumière en uno de esos barracones de feria. Don Víctor: No, don Hugo, antes, antes… Don Hugo: Pues como no sean los de las linternas mágicas y los panoramas aquellos… Don Víctor: Va bien, va bien, pero la sala de cine como tal,Sigue leyendo «La primera sala de cine»
La noche
Don Víctor: Y ahora que ya estamos en el bosque y en lo más profundo de la noche, dígame, don Hugo, cuál es esa pregunta que requería tan complicada mise en scène. Don Hugo: Piénselo bien, don Víctor… La pregunta es: “¿Por qué la noche es mujer?” Don Víctor: ¡Atiza, don Hugo!… Pues yo veoSigue leyendo «La noche»
¿Illica o Giaccosa?
Don Hugo: Que sí, que sí, don Víctor, que usted sería Giaccosa… Don Víctor: ¡Pero que usted escribe muy bien, don Hugo! ¿A quien le piden siempre el discurso los socios de nuestra Fundación sino a usted, sea o no sea el Presidente, en la comida anual? Don Hugo: Bueno, don Víctor, pero eso esSigue leyendo «¿Illica o Giaccosa?»
Loti
Don Víctor: ¡Y que nunca me leía nada! Don Hugo: ¿Qué me dice usted, don Víctor? ¡Y que iba a entrar en la Academia con tanta obra bajo el brazo sin leer!… ¡Buenos son los franceses! Don Víctor: Le tengo que enseñar el recorte de prensa que tengo en casa entre los papeles de miSigue leyendo «Loti»
Milagro
Don Hugo: Mire, don Víctor, lo de aquellas chicas sí que fue pasar del blanco y negro al color, y no tantas tonterías como se han dicho sobre la vida de entonces. Don Víctor: ¡Qué bien les iba el technicolor a sus melenas tan rubias!… Don Hugo: Sí, y a sus caritas finas de rasgosSigue leyendo «Milagro»
Sin disfraz
Don Hugo: Y esta vaca… ¿será gallega, asturiana o de la Montaña? Don Víctor: Hombre, la vaca será checoslovaca. Don Hugo: ¿Y este aparato limpia bien la vajilla? Don Víctor: ¡Es tan bueno que limpia la vajilla y hasta la altilla! Don Hugo: No sé, no sé, don Víctor… Lo hace usted muy bien, deSigue leyendo «Sin disfraz»