Endechas

Don Víctor: Nos costó, pero conseguimos concluir que en el género de la elegía, podemos plantar cara a las mejores escuelas literarias; pero ahora toca lo más difícil: ¿a cuál de nuestros campeones enviamos al desafío? Don Hugo: Alguien con garantías capaz de tenérselas tiesas a Shakespeare, Villon, Petrarca, Heine… Don Víctor: ¡Ya lo tengo,Sigue leyendo «Endechas»

Campo y ciudad

Don Víctor: Antes, allá todo era cíclico y la existencia se acompasaba a las estaciones… Había una expectación ante la llegada de las grandes tareas agrícolas, el paso de los segadores y esquiladores que venían de fuera o la vuelta de aquéllos que habían partido a otras comarcas, la despedida de los rebaños, ¡las cosechas!,Sigue leyendo «Campo y ciudad»

Cristo, retrato de cuerpo entero

Don Víctor: Los más próximos fueron los artistas paleocristianos. Alguna tradición pudo llegarles de los verdaderos rasgos de Cristo. Don Hugo: Quite, quite, don Víctor, que entonces regía el tabú de no reducir a Dios en una imagen. Cristo no pasa de ser un pastor de ovejas, un filósofo, un efebo imberbe… símbolos, pero noSigue leyendo «Cristo, retrato de cuerpo entero»

Totò y los pequeño-burgueses

Don Víctor: De no ser porque mi padre me lo prohibiera, yo hubiera querido ser periodista. Don Hugo: ¿Deportivo? Don Víctor: Me imaginaba a mí mismo entrevistando a Totò. Don Hugo: ¡Ah, Totò, qué maravilla! Aquel nuevo Polichinela, el sub-proletario napolitano a la busca permanente de la supervivencia. Don Víctor: Y, sin embargo, cuánta razónSigue leyendo «Totò y los pequeño-burgueses»