Don Hugo: Las unas se nos presentan cansadas, casi postradas, aburridas… Don Víctor: … mientras que las del otro lado se nos muestran hieráticas, pero relajadas. Don Hugo: Sus ropas son opulentas y coloristas… Don Víctor: … y las de las otras son victorianas y de colores manieristas. Don Hugo: Llevan el pelo recogido. DonSigue leyendo «Territorios remotos»
Archivo de categoría: Sin categoría
El/La Muerte
Don Hugo: No conozco toda la obra de Novalis, pero seguro que nunca se le ocurrió hablar del beso de la Muerte con sus finos y gélidos labios, como a nuestros poetas. Don Víctor: Claro, ni a Hölderlin… Los hubieran tachado de homosexuales. Don Hugo: ¿Y usted cree, don Víctor, que en este caso elSigue leyendo «El/La Muerte»
La quincuagésimoprimera estrella de la Unión
Don Víctor: Gracias a los negros, siguen dominando el mundo del deporte. Don Hugo: Ya, pero, por ejemplo, en baloncesto, donde fueron siempre intratables, cada vez importan más astros europeos y más de una selección se les sube a las barbas. Don Víctor: En tecnología, el sorpasso chino es especialmente amenazador. Creo que están preparandoSigue leyendo «La quincuagésimoprimera estrella de la Unión»
Sol
Don Víctor: ¡”Sol de Andalucía embotellado”!… Como lo que decía don César a propósito del vino de España, en el “Ruy Blas” de Víctor Hugo: “¡Qué obra tan admirable / De ese famoso poeta llamado Sol!» Don Hugo: Es que Víctor Hugo, quien viviera parte de su infancia entre nosotros, no puede más que añorarlo.Sigue leyendo «Sol»
La maldición de Rascar Capac
Don Hugo: Convengo en que todo esto es horroroso, pero, a pesar de la total ausencia de gusto, no deja de haber aquí respeto y decoro. Don Víctor: A mí me desazonan esas criptas italianas llenas de momias con hábito franciscano y esos alucinantes osarios abigarrados hasta las bóvedas. Don Hugo: Los frailes consintieron voluntariamenteSigue leyendo «La maldición de Rascar Capac»
Tatuajes
Don Víctor: Como se lo estoy diciendo, don Hugo, yo creo que el amigo Rodolfo me invitó a su piscina con el solo objeto de que pudiera verlo tatuado de arriba a abajo, como un reyezuelo maorí. Don Hugo: ¡Rodolfo, al que apodábamos «el Gomoso»!… ¡Tatuado él también! Don Víctor: Como un futbolista… Don Hugo:Sigue leyendo «Tatuajes»
Piernas
Don Víctor: ¡Es que debía de ser incansable a la hora de caminar!… Don Hugo: Pero si cuando estalla la Comuna, parte a pie desde su ciudad, que está en las Ardenas, hasta París ¡y sin pensárselo dos veces! Don Víctor: ¿No dijo Verlaine algo sobre sus piernas?… Don Hugo: Sí, «Oh, Rimbaud, les jambesSigue leyendo «Piernas»
La parábola del sembrador
Don Hugo: Cuidado, don Víctor, que le están cayendo las semillas al camino y se las van a comer los pájaros… Don Víctor: Es verdad; lo siento, don Hugo. Es que estaba queriendo evitar ese pedregal que tiene usted a su izquierda y se me ha ido la mano. Don Hugo: Pues un poco másSigue leyendo «La parábola del sembrador»
Fealdad española
Don Hugo: Me lo llevo preguntando toda la vida desde que fui por primera vez a Francia: ¿por qué España concentra y exhibe tanta fealdad? Don Víctor: Tiene usted razón, don Hugo, máxime cuando otros países de nuestro entorno, y más pobres, no caen en nuestras aberraciones. Don Hugo: ¿Qué me dice usted de nuestrosSigue leyendo «Fealdad española»
Preguntas
Don Hugo: ¡Cómo ha picado usted, don Víctor! Íbamos a comprar unas rillettes y al final nos hemos llevado también una lata de foie-gras y un borgoña… Y eso que las señoras nos advirtieron para que no compráramos nada más. Don Víctor: Hombre, don Hugo, cómo no aprovechar la ocasión, con la pinta que teníaSigue leyendo «Preguntas»