Don Víctor: Pues es el traje más elegante que tengo, don Hugo… ¿Ni siquiera la raya diplomática? Don Hugo: Nada de rayas ni de manchas que alteren la uniformidad de la prenda. Bien claro lo dice Moisés: «Veste, quae ex duobus texta est, non indueris». Don Víctor: ¡Menos mal, don Hugo, que usted tampoco esSigue leyendo «Rayas y rayos»
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Elogios envenenados
Don Víctor: Es que, en ocasiones, algunos elogios van cargados de veneno, don Hugo. Don Hugo: Sí, como aquella vez en que le gritaron a Ponce: «¡Qué buen torero si hubiera toro!» Don Víctor: Como que no sabíamos todos que Ponce escoge siempre a sus juampedros. Don Hugo: ¿Y eso de «Qué buen vasallo siSigue leyendo «Elogios envenenados»
Lo inefable en el Arte
Don Hugo: Don Víctor, si le dijera que anoche no pegué ojo… Don Víctor: Pues, hombre, don Hugo, si me hubiera usted avisado, habríamos quedado por la tarde y no tan temprano, y así se echaba usted la siesta del carnero. Don Hugo: No, no, don Víctor, si precisamente tenía urgencia por verle y conjurarSigue leyendo «Lo inefable en el Arte»
¿Qué tendrá Túnez?
Don Víctor: Andar y andar, y al final siempre es Túnez el verso suelto del mundo árabe. Don Hugo: Fíjese en qué ha quedado la primavera árabe, tan saludada por Occidente: en guerras civiles y avances del islamismo, en tanto que éste es el único país donde se ha encauzado una vía democrática. Don Víctor:Sigue leyendo «¿Qué tendrá Túnez?»
Malos y buenos
Don Víctor: Tiene que encarnarse, ser un personaje, porque «la Maldad como cualquier abstracción no puede ser retenida en el pensamiento». Don Hugo: Hay que ponerle ojos y cara, expresión, voz, ademanes, nombre y nacionalidad…. ¡en definitiva un traje! Don Víctor: ¡Pero cuánto más atraen estos personajes que no los buenos!… Sin malvados no haySigue leyendo «Malos y buenos»
Colegios de élite
Don Hugo: Vamos, que me puso la cabeza como un bombo… Ya conoce usted las perras que coge Lopetegui… que si «en España lo que no ha hecho el pueblo, no se ha hecho…», que si… Don Víctor: Sí, la verdad es que nuestras élites han sido siempre muy egoístas y muy despegadas de suSigue leyendo «Colegios de élite»
El menú de los héroes
Don Hugo: Celebro, don Víctor, que haya apreciado usted esta versión del «Sigfrido». Don Víctor: Muy interesante, sobre todo en lo orquestal, aunque ya sabe usted que, para mi gusto, la mejor es la de Knappertsbusch, con el «Sigfrido» de Windgassen. Don Hugo: Si es lo que yo les digo a nuestros pesados amigos wagnerianos:Sigue leyendo «El menú de los héroes»
Albóndigas
Don Víctor: Casi me va a dar vergüenza confesarle a Julita que mucho ir a Casa Ciriaco con los amigos para, al final, decidirme por las albóndigas. Don Hugo: Ha hecho usted muy bien, don Víctor, por más que se las pueda denostar como el colmo de lo populachero. Don Víctor: Por algo aquella pullaSigue leyendo «Albóndigas»
Potnia Theron
Don Hugo: Acuérdese usted de aquella chiquilla del circo de Munich… Don Víctor: ¡Una verdadera Potnia Theron! Don Hugo: … la civilización que se impone a la Naturaleza y, además, la aplicación empírica de los dos condicionamientos de la psicología del aprendizaje a la doma de animales. Don Víctor: ¡Lo que costó a la cienciaSigue leyendo «Potnia Theron»
Noche de difuntos
Don Víctor: Hace tiempo la declaramos persona non grata y quisimos desterrarla… Don Hugo: Sí, sí, enseguida aparecieron negociantes que vendían la inmortalidad, aunque fuera a costa de postponerla, invernándonos, hasta que las ciencias adelantaran realmente una barbaridad y le dieran la puntilla. Don Víctor: ¡Pero si antes de la pandemia los medios se hicieronSigue leyendo «Noche de difuntos»