Don Hugo: Saque usted una papeleta al azar, don Víctor… Yo leo la primera: “A nuestro amor demos placiente y entero cumplimiento”. Don Víctor: ¡Qué bien, don Hugo, un ratito en la Edad Media! A ver qué saco yo… “Y en uno habremos toda la noche, uno del otro, fiesta y placer”. Don Hugo: ¡QuéSigue leyendo «Caer»
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Malas lecturas
Don Hugo: Oiga, don Víctor, ¿de qué iba la primera lectura, que no me he enterado de nada? Don Víctor: Claro, don Hugo, es que ese señor hablaba para el cuello de su camisa y pronunciaba muy mal. Yo sólo he entendido que el brazo del Señor es poderoso. Don Hugo: Sí, hombre, pero esoSigue leyendo «Malas lecturas»
Neomudéjar
Don Hugo: Dígame, don Víctor, ¿son ganas de protestar por protestar o realmente ese movimiento vecinal de Tetuán en defensa de su neomudéjar tiene sentido?… porque en el caso de las Escuelas Aguirre, por ejemplo, está claro que sería una barbaridad borrar del mapa un edificio tan singular, resultado de un cuidadoso proyecto arquitectónico, deSigue leyendo «Neomudéjar»
Günter Netzer
Don Hugo: Y me pregunto yo, don Víctor, ¿por qué se dirá “trabajar como un enano”? Don Víctor: Veo que a Freud no le dio tiempo a explicarlo, pero déjeme usted, don Hugo, que sea yo quien, por una vez, imagine su respuesta. Don Hugo: ¡No faltaba más! Por eso se lo pregunto. Don Víctor:Sigue leyendo «Günter Netzer»
El regalo de Letizia
Don Víctor: Me lo imagino contando unos chistes verdes que harían enrojecer hasta al mismo general Primo de Rivera. Don Hugo: Desde Fernando VII es proverbial la chabacanería de nuestros Borbones. Don Víctor: ¡Farsa y licencia de la reina castiza!… y así les fue a la postre a doña Isabel II, a don Alfonso XIIISigue leyendo «El regalo de Letizia»
El velatorio de Valeriano
Don Víctor: Cómo lo sentí, don Hugo…. Fue marcharse usted del velatorio y empezó lo mejor. Hacía años que no nos reíamos tanto en la familia. Don Hugo: Es típico de los funerales suscitar incontenibles jolgorios liberadores de una tensión psíquica inducida por la muerte del ser querido. No deja de ser un ejemplo másSigue leyendo «El velatorio de Valeriano»
Habla madrileña
Don Hugo: Pero, don Víctor, ¿entonces su supuesto homenaje a Galdós, en el centenario de su muerte, va a consistir en rebatirle un párrafo de principio a fin? Don Víctor: Qué remedio me queda, don Hugo, si ése es el resultado después de haberlo estudiado con el mayor interés y total objetividad. Don Hugo: ¿YSigue leyendo «Habla madrileña»
Envidia
Don Hugo: Es pasar por delante de la estación del Norte y pensar en Salvador de Madariaga… Don Víctor: ¿Cómo es eso, don Hugo?, ¿es que acaso fue aquí donde tomó el expreso camino del exilio? Don Hugo: No, don Víctor, lo digo por aquello de que, según escribiera refiriéndose a la España decimonónica, “EspañaSigue leyendo «Envidia»
Bes
Don Víctor: De toda esta antología norteamericana de cuentos europeos, entonces ¿cuál es el que más le ha interesado, don Hugo? Don Hugo: No sé si será el más interesante, pero a mí me ha llamado especialmente la atención ése de Michel Tournier. Don Víctor: ¡Ah sí, “El enano rojo”! Don Hugo: Efectivamente. Fíjese usted,Sigue leyendo «Bes»
O monjes o bohemios
Don Víctor: Al final van a gastarse lo que no está escrito y no nos van a hacer caso. Don Hugo: Por lo menos el rey ya no va a estar todo el día con la mirada puesta en el reloj. Don Víctor: Sí, pero le obligarán a tenerlo en cuenta, aunque sea con elSigue leyendo «O monjes o bohemios»