Don Víctor: ¿Quién no se conmovería ante lo sublime de este paisaje, que parece surgido tal cual de las manos del Creador? Don Hugo: Pues, don Víctor, no tiene usted que buscar bien lejos… Seguro que estaba usted acordándose de aquella película que tanto nos gustó: “Tasio”. Don Víctor: Me ha adivinado usted, don Hugo.Sigue leyendo «Estética»
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Frescos y frescos
Don Hugo: A propósito de sueños, don Víctor, tengo que reflexionar sobre una pesadilla recurrente que he vuelto a tener: Me encuentro a bordo de un barco. Caigo por la borda y me sumerjo en el Mar de los Sargazos. Allí, cuanto más pataleo y braceo y me contorsiono, más enredado voy quedando hasta asfixiarmeSigue leyendo «Frescos y frescos»
Myanmar
Don Víctor: Dejando aparte la claudicación ante la toponimia separatista y todo eso de que tengamos que incorporar al castellano Lleida, Girona, Ourense, etc., como si fueran lugares extranjeros que nunca hubiéramos nombrado en nuestra lengua… Don Hugo: Sí, escribir Bizkaia u Ontinent como quien dice Uagadugu. Don Víctor: … Pero es que también resultaSigue leyendo «Myanmar»
Disfraces
Don Hugo: Entonces… ¿desde el primer momento? Don Víctor: En cuanto estalló la guerra, mi primo Andrés se enfundó el mono de miliciano. Don Hugo: Don Víctor, dígame, Andrés ¿cuál era, el gordito o el alto? Don Víctor: ¡Gordo y bien gordo! Tanto que le llamábamos Baúles… Fíjese usted, don Hugo, que iba por laSigue leyendo «Disfraces»
Primarios
Don Hugo: Después de tantos intentos, ¿quién nos iba a decir que sería Isidro Cuenca el que nos haría ganar el premio al mejor disfraz del Círculo? Don Víctor: Le confieso, don Hugo, que nunca he disfrutado tanto y mire que lo hemos hecho bien usted y yo otras veces… Don Hugo: ¿Ni siquiera cuandoSigue leyendo «Primarios»
Derechos de autor
Don Víctor: Pero entonces ¿no va a venir? Don Hugo: Quite, quite, don Víctor, si es que al final ni me atreví a decírselo. Estuve toda la tarde con él tratando de explicárselo, pero es que Salmerón viene de otro mundo. Y gracias a ese mundo, es el artista que es. Don Víctor: Pero, ¿quéSigue leyendo «Derechos de autor»
Y luego pasa lo que pasa…
Don Hugo: Para mí que allí estuvo sembrado Guillén de Castro. Qué bien plantea la contradicción consustancial a la educación de los hijos. Don Víctor: Sí, padre… sí, padre… sí, padre… Era el siglo XVI… ¿qué se iba a esperar? Don Hugo: Pues eso mismo, don Víctor, que con tanta sumisión, qué hacemos cuando esSigue leyendo «Y luego pasa lo que pasa…»
Exceso de velocidad
Don Hugo: Pero, dígame, don Víctor, ¿cómo fue entonces aquel accidente? Don Víctor: Con esas velocidades, don Hugo, estaba cantado. Tenía que ocurrir un día u otro. En más de una ocasión el autobús había tomado ya aquella curva sobre dos ruedas hasta que aquel día se acostó… sin mayores consecuencias, afortunadamente. Don Hugo: YSigue leyendo «Exceso de velocidad»
La piedra de la locura
Don Víctor: Según usted, don Hugo, ¿a qué se debe que el arte actual emita los mensajes del discurso esquizofrénico? Don Hugo: ¿Se refiere usted, don Víctor, a cómo quedan alteradas las relaciones causales y lógicas, con una clara tendencia a la megalomanía paranoide? Don Víctor: Sí, como las cosas que escuchamos en «Ubu Rey»Sigue leyendo «La piedra de la locura»
Divorcio
Don Hugo: Usted dirá lo que quiera, don Víctor, pero yo, aquí, lo clásico no lo veo por ninguna parte… Es lo más barroco que he visto en mi vida. Don Víctor: Aunque alterados, descolocados, distorsionados y quebrados, ahí siguen estando todos los elementos clásicos: las pilastras adosadas, los dinteles, los entablamentos y cornisas, losSigue leyendo «Divorcio»