Narcisismo italiano

Don Víctor: ¿Narcisistas?… Don Hugo: Pues sí, don Víctor, ensimismados, complacidos, deslumbrados por los frutos de su propio genio e ignorantes de lo de fuera. Don Víctor: Hombre, claro, don Hugo, cuando se tiene a un Bernini, ¿qué escultores buscar fuera? Don Hugo: Sí, la verdad… ¿Rodin… Salzillo?… ¡quite, quite!… pero la pintura es otraSigue leyendo «Narcisismo italiano»

La política

Don Víctor: Y lo primerito que hizo mi primo Andrés, nada más aterrizar en Barajas, fue ir a visitar a Carabanchel a su otro primo Braulio, preso en aquel año, mil novecientos setenta y siete… ¡por fascista! Don Hugo: ¿Por qué fue su encarcelamiento?… ¿Era por aquello de que fabricaba armas clandestinamente? Don Víctor: Sí,Sigue leyendo «La política»

Despedidas

Don Víctor: Adiós entonces, don Hugo. Don Hugo: Adiós, don Víctor, hasta mañana y, sobre todo, ¡cuídese usted! Don Víctor: ¡Cuidarme!… ¿Es que le parece a usted que estoy desmejorado? Don Hugo: En absoluto, don Víctor, si últimamente tiene usted un aspecto espléndido… ¡Que tenga usted una buena  tarde! Don Víctor: ¿A qué viene tantaSigue leyendo «Despedidas»

Citas de autoridad

Don Hugo: ¡No me lo recuerde, don Víctor!… que aún me sulfuro y mire que han pasado años… Don Víctor: Siento haberlo mencionado, pero es que como ahora su relación con Isidro Cuenca parece tan pacífica… Don Hugo: Sí, claro, pero es porque yo renuncié a hacer el menor intento de argumentar, de convencerlo, deSigue leyendo «Citas de autoridad»

Autocrítica

Don Víctor: Que lo hagan otros partidos, lo comprendo, pero siempre me llamó la atención en la Democracia Cristiana… ¡”Autocrítica”!… ¿No estaba en su cultura el “examen de conciencia”? Don Hugo: Sí, claro, don Víctor, pero ¿es que puede usted imaginarse, por ejemplo, a Andreotti, dirigiéndose al cónclave de su partido, diciendo: “Hermanos., los resultadosSigue leyendo «Autocrítica»