Don Hugo: ¿Don Víctor, qué tendrá el aire de esta ciudad que ha dado tantos artistas geniales?… ¿Usted cree que mi inhalación pulmonar de este venticello toscano está mejorando siquiera un poquitín mis trazos?Don Víctor: Va usted bien, don Hugo, aunque lo que tenemos a la vista, es difícil emularlo.Don Hugo: Ayer releí a VasariSigue leyendo «Florencia»
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Pereza
Don Hugo: Don Víctor, de hoy no pasa. Ahora mismo se sacude usted de encima esa abulia de los últimos días. ¡Venga!Don Víctor: Deje, deje, don Hugo, ¿no recuerda usted cómo María agradó más a Nuestro señor con su adoración contemplativa que la azacanada Marta desviviéndose por obsequiarlo?Don Hugo: Usted sabe bien, don Víctor, queSigue leyendo «Pereza»
Obscenos
Don Víctor: Mire usted, don Hugo, lo que dice Kerry. Le parece «obsceno» que Al -Assad recurra a las armas químicas.Don Hugo: De qué se me escandaliza usted, don Víctor, si eso está a la orden del día. ¿No llaman también «obscenidad» a la ostentación de riqueza en determinadas circunstancias?Don Víctor: ¡Es verdad! También resultaSigue leyendo «Obscenos»
Filosofía
Don Víctor: Pero, don Hugo, ¿qué me hace usted sacando esos recortes ante el pensador de Rodin con el frío que hace en Pamplona?Don Hugo: Calle y escuche, don Víctor. El primero: «La filosofía del compartir sacude la economía real».Don Víctor: No sé si atribuir la cita a Mario Draghi o a Paquirrín.Don Hugo: ElSigue leyendo «Filosofía»
La Arcadia
Don Víctor: ¿Y de dónde le parece a usted que le vino a Boccaccio esa idea de que el País Vasco era el país de Jauja con, entre otras cosas, arroyos de garnacha la más fina del mundo, una montaña de queso parmesano rallado, cepas atadas con longanizas y paisanos sin malicia alguna?Don Hugo: ¡UnSigue leyendo «La Arcadia»
Sargentos
Don Hugo: La verdad es que, en el fondo, era una lata, pero sí es cierto que barajaba y ponía en contacto a mozos de todo pelaje y procedencia.Don Víctor: Qué duda cabe, don Hugo, que eso de abolir las clases sociales, aunque sólo fuera durante la mili, tenía su lado bueno. Era una curaSigue leyendo «Sargentos»
Las fantasías del doctor Lacasa
Don Víctor: ¡Mira que pillarme estos escalofríos precisamente ahora que Julita está en la costa!Don Hugo: No se apure, don Víctor, que enseguida le diagnostican cualquier nadería y mañana mismo está usted cogiendo el tren para la playa.Don Víctor: Con tal de que no me diagnostiquen falsamente una barbaridad, como hacía el doctor Lacasa, paraSigue leyendo «Las fantasías del doctor Lacasa»
Rocosos
Don Víctor: ¿Y qué me dice usted, don Hugo, de que, no satisfechos con haberle hecho quinto Califa del Toreo, poniéndole a la altura de Lagartijo, Guerrita, Machaquito y Manolete, ahora nos descubran una placa en Las Ventas con motivo del quincuagésimo aniversario de su confirmación de alternativa?Don Hugo: Nunca vi tan indignado al maestroSigue leyendo «Rocosos»
Sol Vodafone
Don Víctor: Por favor, don Hugo, ¿podría usted de sacarme cuanto antes de este laberinto? No sé ni dónde estoy.Don Hugo: Pero, don Víctor, ¡dónde quiere usted que estemos! Estamos transbordando en la estación de Sol.Don Víctor: Pues yo he leído «Vodafone».Don Hugo: Estamos buscando la línea dos.Don Víctor: He visto varios doses. Aquél indicaSigue leyendo «Sol Vodafone»
Delfines
Don Hugo: Parece que Cristino Mallo hubiera querido esculpir aquellos versos de Lorca sobre el Camborio que «en la lucha daba saltos jabonados de delfín».Don Víctor: ¿Cómo puede ser tan amigo del hombre habitando un medio distinto y no siendo domesticado?Don Hugo: Por su humanidad y dulzura lo incorporaron a sus blasones los príncipes deSigue leyendo «Delfines»