Don Víctor: Es una hora mágica la del crepúsculo, cuando la playa queda desierta y vuelve a ser aquel paraíso primigenio…Don Hugo: No me sorprendería, don Víctor, que unos ángeles pintados por Dalí fueran a descolgarse sobre estas aguas y… ¡Atiza, mire usted eso, don Víctor!Don Víctor: ¡Pero si es la propia Afrodita llegando aSigue leyendo «Friné»
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Desiertos de España
Don Hugo: Mire usted, don Víctor, sin ir más lejos, aquello se parecía a lo que está pasando actualmente… aprovechando una cierta coyuntura…Don Víctor: Claro, que si los gastos de la Guerra Carlista, que si la deuda pública desbordada, que si la presión de los cuarenta riquejos…Don Hugo: ¡Exacto! ¡Desamortización que te crió y enSigue leyendo «Desiertos de España»
Teléfonos
TELÉFONOS Don Hugo: Qué se cree usted, don Víctor, que me dice ahora la telefonista, ¡qué digo, telefonista!… ese robot hembra…Don Víctor: ¿Qué pasa, «número inexistente»?Don Hugo: ¡Quia!, que «Telefónica le informa de que el número marcado no es accesible por estar activada la facilidad de restricción».Don Víctor: ¡Sopla!Don Hugo: Y si sólo fuera eso,Sigue leyendo «Teléfonos»
El míster
Don Hugo: ¿Y este otro, don Víctor?Don Víctor: Hombre, don Hugo, va a llamar la atención; con ese bombín parece usted míster Pentland.Don Hugo: ¡El primer míster de nuestro fútbol!Don Víctor: Si algo no me gustó de que estallara la guerra fue que míster Pentland dejara el Atlético de Madrid.Don Hugo: Era un hombre deSigue leyendo «El míster»
Porrina de Badajoz y la ley de Asch
Don Víctor: ¡Es inútil, don Hugo! ¡Volvamos atrás, que no hay quien entre al metro ahora!Don Hugo: Nos ha venido a pasar como a aquellos tíos míos que, hace sesenta años, aquí en París, confundieron el pasillo y, abrumados por una masa en sentido contrario que les increpaba, se justificaban gritando: «Pardón, pardón, nous avonsSigue leyendo «Porrina de Badajoz y la ley de Asch»
Francisco e Ignacio
Don Hugo: ¿No cree usted, don Víctor, que lo de Francisco parece un disfraz, viniendo de un jesuita?Don Víctor: ¡Como que se iba a poner «Ignacio», con la fama de contrarreformista, manipulador de las conciencias de las élites, ambicioso…Don Hugo: En definitiva, ¡hipócrita redomado!Don Víctor (cantando): «Loiola, va! Ti rodi e ridi!»Don Hugo: Es verdad,Sigue leyendo «Francisco e Ignacio»
Las debilidades de Goliat, el capitán Haddock y San pedro
Don Víctor: El otro día me reprochaba Daniel que, cuando eran pequeños y les compraba tebeos los domingos, primero los leía yo y los tenía a los cuatro impacientes.Don Hugo: Le entiendo perfectamente, don Víctor, a mí también me entusiasmaba el Capitán Trueno. ¡Cómo me reía cuando Goliat se ponía a cascar nueces haciendo chocarSigue leyendo «Las debilidades de Goliat, el capitán Haddock y San pedro»
San Juan Bautista, el precursor de la FAO
Don Hugo: Dígamelo de una vez, don Víctor, antes de que vuelvan las señoras: ¿a qué se debe esta invitación?… porque, que yo sepa, ni es su cumpleaños, ni su aniversario de boda, ni el día de la Constitución… ¿fue acaso un día como hoy cuando el buen emperador Caracalla nos concedió la ciudadanía romanaSigue leyendo «San Juan Bautista, el precursor de la FAO»
Vino
Don Hugo: No hay cosa más triste en esta vida, don Víctor, que tener que comer sin vino.Don Víctor: Tiene usted más razón que un santo, don Hugo. Cuando a uno le toca viajar a un país con vino, sabe que además va a comer maravillosamente por añadidura.Don Hugo: Y a la inversa. No enSigue leyendo «Vino»
¡Mentira!
Don Hugo: Mire lo que dice el diario, don Víctor. Parece que todavía colea aquel caso de Eufemiano Fuentes.Don Víctor: ¡Vaya mazazo, don Hugo! Con lo mucho que nos agradó seguir el ciclismo durante tantos años.Don Hugo: Ya no tiene uno dónde refugiarse. Con lo que usted y yo hemos admirado también, por ejemplo, laSigue leyendo «¡Mentira!»