Don Víctor: Es como en América. En México y en el Perú había ciudades y por tanto civilizaciones dignas de ese nombre. Por eso arraigó la cultura occidental, que no fue sino una nueva romanización. Don Hugo: Claro, pero ni en España ni en Italia había antes que los romanos imperios como el azteca oSigue leyendo «Romanos»
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Tú piensas que eres distinto porque te dicen poeta
Don Hugo: Oiga, don Víctor, ¿es usted poeta? Don Víctor: ¡Vaya, qué descuido! Si es que con las prisas… pero, don Hugo, ¡si está todo en su sitio!… ¡Qué bromista está usted hoy! Don Hugo: Sí, sí, don Víctor, pero es que la burla disfraza algo muy serio: el poeta, junto con los otros artistas,Sigue leyendo «Tú piensas que eres distinto porque te dicen poeta»
Pareja
Don Hugo: ¡La familia del pintor!… Qué sencillo y qué estable era todo aquel mundo…. Don Víctor: Calle, que la palmaban por menos de nada. Don Hugo: Fíjese usted, don Víctor, en esta institución de contornos tan delimitados por muchos niños que Dios mandara ,y con un reparto de papeles clarísimo e indiscutible. Don Víctor:Sigue leyendo «Pareja»
Cincinato
Don Hugo: Le voy a enseñar, don Víctor, unas notas que le interesarán. Las estuve tomando anoche del Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano.Don Víctor: Pero qué me dice usted, don Hugo, si en 1887 la ciencia psicológica andaba todavía en pañales…Don Hugo: Quite, quite, que me refiero a Cincinato.Don Víctor: ¿Quién?, ¿Cincinato? ¡Calle, no sea que leSigue leyendo «Cincinato»
Como te ves, me vi
Don Víctor: Me parece, don Hugo, que nos hemos pasado de largo. Yo le quería enseñar…Don Hugo: ¡No nos hemos de pasar!… si parece esto una gusanera… está hoy el Rastro, ¡que no se ven ni los puestos!Don Víctor: ¿Gusanera, dice usted? ¡Y tanto! Si en el fondo el Rastro es como un cuadro macabroSigue leyendo «Como te ves, me vi»
Debod
Don Víctor: Entonces, don Hugo, van y me dicen los nietos: “Abuelo, ¿tú sabes lo que dicen esos jeroglíficos?”Don Hugo: Qué interés el de sus nietos… los míos no hacían más que meterse por esos corredores bajos y enredar…Don Víctor: El caso es que, por hacer la gracia, elevé los brazos y empecé a canturrearSigue leyendo «Debod»
El mirto y la espada
Don Hugo: El pie izquierdo casi en el aire… la mano derecha, más alta…Don Víctor: ¿Así?… Esto empieza a sonarme mucho.Don Hugo: “En una rama de mirto llevaré la espadaComo Harmodio y AristogitónCuando mataron al tiranoY dieron a Atenas leyes iguales para todos.” Don Víctor: Ya está, ¡los tiranicidas! Cómo no he caído antes. DonSigue leyendo «El mirto y la espada»
Perros verdes
Don Hugo: Ésta es la situación, don Víctor: en el escenario, Boadella. Nosotros, entre el público encrespado que lo abuchea y quisiera despeñarlo.Don Víctor: Pero usted y yo ¿también abucheamos?Don Hugo: ¡No, hombre!… ¿A Boadella?Don Víctor: O sea que allí estamos usted y yo, don Hugo, más raros que un perro verde… pero ¿puede presentarSigue leyendo «Perros verdes»
Puerilidades
Don Víctor: Pero, ¿por qué ese pacto de silencio?, ¿por qué todos callan lo que es evidente, la primera impresión que uno tiene al ver sus casitas de juguete?Don Hugo: Yo creo que se debe a que no queremos escandalizar al niño que todos llevamos dentro, don Víctor.Don Víctor: Claro, don Hugo, pero es queSigue leyendo «Puerilidades»
La virtud en la mujer
Don Hugo: Desde luego, ya es puntería que los tres fueran a enamorarse de mujeres casadas, amén de irreprochables esposas. Don Víctor: Afortunadamente para nosotros, don Hugo, y para la fama de los propios autores. Don Hugo: Eso por descontado, don Víctor. Su deseo imposible les genera una tensión psíquica tal que, exacerbando su fantasía,Sigue leyendo «La virtud en la mujer»