Don Hugo: ¡Vamos, don Víctor, que lleva usted media hora de pasmarote ante aquellas crestas! Don Víctor: ¡Qué crestas, don Hugo! Allí arriba tenemos un sinclinal colgado… y eso que sólo vemos un borde labrado por la erosión a lo largo de cientos de miles de años. Don Hugo: ¡Atiza!, pero ¿continúa más allá? DonSigue leyendo «Desvalimiento de la efímera»
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El Cielo en el Infierno
Don Víctor: ¡Qué distinto resulta venir a ver al María Guerrero “La reina muerta”, de Montherlant, que representarla en un campo de prisioneros, como aquellos franceses de la última guerra! Don Hugo: Sí, esa obra, pero sobre todo su montaje, representó no sólo un lenitivo para aquellos vencidos, sino además una auténtica experiencia vital deSigue leyendo «El Cielo en el Infierno»
Belleza y artificio
Don Hugo: Pero, don Víctor, me doy media vuelta y ya se ha metido usted en el cuadro sin esperarme… ¿Qué tiene Friedrich que no tengan todos estos otros pintores? Don Víctor: La cualidad de mostrar la belleza de la Naturaleza realzándola con la presencia de lo humano. Don Hugo: ¡Bien cierto, don Víctor, quéSigue leyendo «Belleza y artificio»
Hamlet
Don Hugo: Dígame usted, don Víctor, ¿cómo imagina en lo físico a Hamlet? Don Víctor: Como Lawrence Olivier, aunque me hubiera gustado mucho ver el de Vittorio Gassman. En todo caso, lo veo como un joven esbelto. Don Hugo: Eso pensaba yo también, don Víctor… Mire que lo habré leído cincuenta veces y ha tenidoSigue leyendo «Hamlet»
¡Muerte al teatro!
Don Víctor: ¿Usted cree, don Hugo, que llegarán a prohibir el teatro? Don Hugo: Hombre, don Víctor, por algo se empieza… Repare usted en todos los ataques al teatro sacro por antonomasia, la tauromaquia. Don Víctor: Ah, claro, se refiere usted a cuanto piensa Peter Brook, que el teatro primigenio evoca a una divinidad, laSigue leyendo «¡Muerte al teatro!»
A vueltas con la Belleza
Don Víctor: Ha sido abrirme la puerta y creerme que tenía usted de visita en el salón un cuarteto clásico con Haydn a la cabeza. ¡Si es que no me atrevo ni a entrar por temor a que se desvanezca tanta belleza! Don Hugo: Pase, pase usted, don Víctor, que suena muy bien. Además esSigue leyendo «A vueltas con la Belleza»
Conflicto de roles
Don Víctor: Desde luego, no será el de más calidad de todo lo que vimos ayer en el Museo Nacional, pero qué duda cabe que es el más conmovedor. ¡Con decirle que no he pegado ojo en toda la noche y que tampoco he dejado dormir a Julita! Don Hugo: Yo me he despertado pensandoSigue leyendo «Conflicto de roles»
La verdad teatral
Don Víctor: Pero, ¿cómo ignorar la gloriosa tradición cómica de la ópera bufa, con aquellos bajos italianos tan cantantes, dotados de tales flexibilidad y legato, capaces de un fraseo vertiginoso como del más belcantista virtuosismo, a la par que eran prodigiosos histriones? Don Hugo: Le recuerdo, don Víctor, que no hace tantos años hemos llegadoSigue leyendo «La verdad teatral»
Rasca que te rasca
Don Hugo: Hombre, don Víctor, ¡no será para tanto! Ya verá usted cómo mañana mismo se le habrá pasado el enfado a su hija Celia. Don Víctor: ¡Dios le oiga, don Hugo! Estoy que no vivo. Pensé que le haría gracia, la verdad… Que ella sea restauradora me inspiró el cuento. Tiene que quitar unaSigue leyendo «Rasca que te rasca»
Hay diferencias
Don Víctor: Empiece usted por comparar esto con cualquier Virgen con el Niño a la puerta de casa, de un Murillo, y obtendrá prácticamente la respuesta a todo. Don Hugo: Cómo celebro que sea usted tan concreto, don Víctor, porque es que después de discutir con Cuenca, Planes-Bellmunt y Lacasa sobre Manierismo y Barroco, salimosSigue leyendo «Hay diferencias»