Don Hugo: Están el farmacéutico Bézuquet, el armero Costecalde, el comandante Bravida, el magistrado Ladevèze… ¿pero es que no hay cura en la ciudad de Tartarín? Don Víctor: Es cierto… en cambio considere usted todo el peso clerical que suponen las tribulaciones del cura en el “Tormento” de Galdós. Don Hugo: Tampoco hay curas enSigue leyendo «Entre la Ozores y la Bovary»
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Reinos de España
Don Víctor: No debería sorprendernos el vigor del sentimiento regional en España, a diferencia de otros países. Don Hugo: ¡Si no hay más que echarle un vistazo a las novelas decimonónicas que pueblan los anaqueles de nuestras bibliotecas municipales!… Don Víctor: … o remitirnos a nuestras zarzuelas y a nuestros pintores, paisajistas y costumbristas. DonSigue leyendo «Reinos de España»
La profecía secreta
Don Víctor: ¡Cuán ingenuo no será uno, incluso a nuestra edad, desmintiendo aquello de que “sabe más el diablo por viejo que por diablo” y que ”con este hueso, a otro perro”. Don Hugo: Si hasta Cervantes se lo creía: “Al perro viejo, nunca tus tus”. Don Víctor: Teníamos que habernos alarmado ya a laSigue leyendo «La profecía secreta»
Como de Arniches
Don Hugo: Fue ver mi hijo Luis a Klaus Kinski en un par de películas y se le antojó tener el pelo lacio de los germánicos… ya ve usted, él que lo tenía tan rizado y abundante. Don Víctor: Pero, don Hugo, ¿cómo se le ocurre hablar de aquello ahora que vamos a una reuniónSigue leyendo «Como de Arniches»
Respirar lo irrespirable
Don Hugo: Por eso le decía a usted, don Víctor, que me parece percibir un sentido moral en aquella situación del oficinista de “El malvado Carabel”: de tanto respirar aire viciado de tabaco, llega a la Casa de Campo y el aire puro le acarrea un soponcio. Don Víctor: Eso se parece a aquello otroSigue leyendo «Respirar lo irrespirable»
Tomás
Don Hugo: Lo que nos reíamos de chicos algunos compañeros de clase y yo con las intervenciones de santo Tomás en los Evangelios. Don Víctor: ¡Atiza! ¿Cómo se atrevían? Don Hugo: Era una comidilla interna que nos traíamos y que nos valió más de un castigo. Era aparecer santo Tomás en las lecturas de laSigue leyendo «Tomás»
De autor
Don Víctor: Que sí, don Hugo, que cambie usted de dentista, que no hay por medio un matrimonio “hasta que la muerte los separe”. Don Hugo: Don Rodolfo es muy conservacionista… Don Víctor: ¡A la antigua, claro! Don Hugo: … antes que una extracción, se pasa años buscando paliativos y reparaciones, pero es muy fiable,Sigue leyendo «De autor»
El realismo y sus convenciones
Don Hugo: Mire usted, don Víctor, hay algo en las películas que siempre me ha exasperado y es que los hijos nunca se parezcan a los padres ni los hermanos entre sí. Es una incongruencia contra el verismo consustancial al cine. Don Víctor: Si sólo fuera eso, don Hugo… Recuerdo que en la versión cinematográficaSigue leyendo «El realismo y sus convenciones»
Saciación
Don Víctor: Estuve pensando mucho en cuanto afirma Bandura a propósito de la saciación en el libro que me prestó usted… Don Hugo: ¡Qué bonito! Saciación: modificación de una conducta indeseada por medio de la exposición masiva al estímulo, aversivo o excesivamente placentero, que desencadena la ansiedad o el excesivo deseo, y cuya relación causa-efectoSigue leyendo «Saciación»
Alegatos
Don Víctor: Para mí, don Hugo, la refutación más eficaz del antisemitismo, por su solidez argumental y la empatía que suscita, está en el alegato de Shylock… Don Hugo: … “¿Es que acaso un judío no tiene ojos? ¿Es que acaso un judío no tiene manos, órganos, dimensiones, sentidos, afectos, pasiones… exactamente igual que unSigue leyendo «Alegatos»