Stendhal o las cervicales

Don Hugo: “De tanto mirar las flores, me duele el colodrillo”. Don Víctor: ¿Eso es de Ramón? Don Hugo: No, aunque pueda parecerlo, sino del poeta japonés Söin. Don Víctor: Qué introvertidos fueron siempre los japoneses hasta la revolución Meiji. Don Hugo: Claro, y ahora, en cambio, les encantan los rascacielos y emplean sus sieteSigue leyendo «Stendhal o las cervicales»

Se acabó la guerra

Don Víctor: ¡Qué rasgo tan caballeresco el de Carlos V comportándose como el primer soldado de sus ejércitos lo mismo en Túnez que en Mühlberg! Fue en ello el último rey medieval. Don Hugo: Hombre, don Víctor, aunque no tan gallardo, también Napoleón III condujo personalmente a sus huestes hasta la derrota de Sedán. DonSigue leyendo «Se acabó la guerra»

Danton y Robespierre

Don Víctor: ¿No le parece a usted una paradoja, don Hugo, que siendo la honradez la suma de las virtudes destinada a hacer el Bien de todos, Robespierre quisiera llevarla a tal extremo que se convirtiera en la principal amenaza de los franceses? Don Hugo: Es cuanto ocurre cuando esa honradez es puramente intelectual ySigue leyendo «Danton y Robespierre»

Las edades del hombre

Don Hugo: ¡Vaya chasco el otro día, cuando nos encontramos el Comercial cerrado!… y éramos los únicos que no nos habíamos enterado… Don Víctor: Cómo estaban las vitrinas de mensajes y poemas… como si hubiera habido un atentado terrorista. Don Hugo: A mí me parecieron fuera de lugar tantos corazoncitos… no sé… es una estéticaSigue leyendo «Las edades del hombre»