Don Víctor: Hombre, don Hugo, que me diga usted que unos rectángulos de Mondrian son la cima de la belleza en la pintura del siglo XX… Don Hugo: Si es que en realidad la pintura ya no se ocupa de eso. Don Víctor: ¡Pues anda que la escultura! Don Hugo: Lo más bello habrá queSigue leyendo «Belleza»
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Como el rey Lear
Don Víctor: Como lo oye usted, don Hugo, la ópera que siempre quiso escribir Verdi fue “El rey Lear”. Don Hugo: ¿Qué me dice usted, don Víctor? Anda y que no tuvo ocasión para estrenar lo que fuera… Don Víctor: ¿Qué habría sido en sus manos ese gobernante al que todos van dejando de ladoSigue leyendo «Como el rey Lear»
La cueva de los sueños olvidados (de W. Herzog)
Don Hugo: Yo he sentido lo mismo que Picasso: ¡qué envidia poder pintar toros como los de Lascaux, con esa fuerza; o, en este caso, esos leones, ¡imponentes! Don Víctor: A mí, don Hugo, me ha recordado a aquella película, “Viaje alucinante”, en que unos científicos recorrían el interior del cuerpo humano en un pequeñoSigue leyendo «La cueva de los sueños olvidados (de W. Herzog)»
Tantos por ciento
Don Víctor: No me cabe en la cabeza, don Hugo, que siga usted defendiendo a Raphael. Don Hugo: Lo defiendo porque me gusta: es el único cantante moderno que daba does de pecho. Don Víctor: En eso, don Hugo, lleva usted razón, porque los de Al Bano, ¿de qué eran? Don Hugo: Siempre cantaba aSigue leyendo «Tantos por ciento»
Esturionismo
Don Hugo: No quisiera ofenderle, don Víctor, pero bien miradas las cosas, me tendrá usted que conceder que tanto usted como yo nos hemos pasado la vida emprendiendo cosas… Don Víctor: No siga usted, don Hugo, que tiene usted más razón que un santo. Al final, casi todo… ¡quimeras! Qué pocas llegan a buen puerto…Sigue leyendo «Esturionismo»
Dar de beber al sediento
Don Hugo: Hoy me encuentro algo resfriado. Me parece que a la tarde iré al ambulatorio. Don Víctor: Muy bien, don Hugo, usted póngase malo siempre en nuestra autonomía; no sea que en otra no quieran atenderle. Don Hugo: O que la ambulancia que me traiga de vuelta me deje tirado en la raya autonómica.Sigue leyendo «Dar de beber al sediento»
En el Monte Tabor
Don Hugo: ¿A qué no sabe usted, don Víctor, lo que encontré ayer, poniendo orden en casa? Tan bien la había guardado que la daba ya por perdida definitivamente tras aquella fatídica mudanza. Pues apareció: ¡la fotografía enmarcada con Alfredo Kraus cuando le saludamos en aquella “Lucia”! Don Víctor: ¿Aquélla en que parece que estamosSigue leyendo «En el Monte Tabor»
Francisco e Ignacio
Don Hugo: ¿No cree usted, don Víctor, que lo de Francisco parece un disfraz, viniendo de un jesuita? Don Víctor: ¡Como que se iba a poner «Ignacio», con la fama de contrarreformista, manipulador de las conciencias de las élites, ambicioso…! Don Hugo: En definitiva, ¡hipócrita redomado! Don Víctor (cantando): «Loiola, va! Ti rodi e ridi!»Sigue leyendo «Francisco e Ignacio»
Siglas
Don Víctor: Buena la hicieron los romanos con esto de las siglas, don Hugo… lo poco agrada, pero lo mucho enfada. Don Hugo: Hombre, don Víctor, a mí me gusta que todavía hoy la municipalidad de Roma imprima el SPQR en el mobiliario urbano. Roma sigue siendo Roma. Don Víctor: Quién nos iba a decir,Sigue leyendo «Siglas»
¿Es usted cigarra u hormiga?
Don Hugo: Qué profundo se vuelve el suelo, cuando uno encuentra la boca de un hormiguero… Insondable y piranesiano mundo subterráneo… Don Víctor: ¡Admirables y sacrificadas hormigas!… Don Hugo: Sí, pero ¡qué corazón tan duro para con sus vecinos! Don Víctor: No me irá usted a salir ahora con lo de las cigarras… Don Hugo:Sigue leyendo «¿Es usted cigarra u hormiga?»