La cueva de los sueños olvidados (de W. Herzog)

Don Hugo: Yo he sentido lo mismo que Picasso: ¡qué envidia poder pintar toros como los de Lascaux, con esa fuerza; o, en este caso, esos leones, ¡imponentes! Don Víctor: A mí, don Hugo, me ha recordado a aquella película, “Viaje alucinante”, en que unos científicos recorrían el interior del cuerpo humano en un pequeñoSigue leyendo «La cueva de los sueños olvidados (de W. Herzog)»

Dar de beber al sediento

Don Hugo: Hoy me encuentro algo resfriado. Me parece que a la tarde iré al ambulatorio. Don Víctor: Muy bien, don Hugo, usted póngase malo siempre en nuestra autonomía; no sea que en otra no quieran atenderle. Don Hugo: O que la ambulancia que me traiga de vuelta me deje tirado en la raya autonómica.Sigue leyendo «Dar de beber al sediento»

En el Monte Tabor

Don Hugo: ¿A qué no sabe usted, don Víctor, lo que encontré ayer, poniendo orden en casa? Tan bien la había guardado que la daba ya por perdida definitivamente tras aquella fatídica mudanza. Pues apareció: ¡la fotografía enmarcada con Alfredo Kraus cuando le saludamos en aquella “Lucia”! Don Víctor: ¿Aquélla en que parece que estamosSigue leyendo «En el Monte Tabor»

Francisco e Ignacio

Don Hugo: ¿No cree usted, don Víctor, que lo de Francisco parece un disfraz, viniendo de un jesuita? Don Víctor: ¡Como que se iba a poner «Ignacio», con la fama de contrarreformista, manipulador de las conciencias de las élites, ambicioso…! Don Hugo: En definitiva, ¡hipócrita redomado! Don Víctor (cantando): «Loiola, va! Ti rodi e ridi!»Sigue leyendo «Francisco e Ignacio»

¿Es usted cigarra u hormiga?

Don Hugo: Qué profundo se vuelve el suelo, cuando uno encuentra la boca de un hormiguero… Insondable y piranesiano mundo subterráneo… Don Víctor: ¡Admirables y sacrificadas hormigas!… Don Hugo: Sí, pero ¡qué corazón tan duro para con sus vecinos! Don Víctor: No me irá usted a salir ahora con lo de las cigarras… Don Hugo:Sigue leyendo «¿Es usted cigarra u hormiga?»