Don Hugo: No me diga usted, don Víctor, que después de los cientos de veces en que hemos venido al Prado, me trae usted a ver… ¡la Maja desnuda!… Si quiere usted, le hago una foto y todo. ¡Como si fuera un japonés! Don Víctor: Este cuadro, don Hugo… ¡habría que exhibirlo tapándole la cara!Sigue leyendo «Parte y todo»
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Potemkinismo
Don Víctor: Está la Gran Vía como nunca, don Hugo, ahora que han terminado de arreglarla. Desde chico me gustó este escaparate siempre moderno y optimista. Don Hugo: Incluso en los años cuarenta, nos parecía el colmo del cosmopolitismo. Don Víctor: No hay nada igual en España. ¡Si es que es Nueva York en Madrid!Sigue leyendo «Potemkinismo»
Enanos
Don Hugo: Contemplo a este enano, don Víctor, y quedo sobrecogido. Me pierdo en su mirada y me entran ganas de llorar. Don Víctor: Mirándole uno aprende lo que es un ser humano. Don Hugo: Si a los hombres de nuestra época nos consideraran según la imagen que de nosotros da el arte, estos enanosSigue leyendo «Enanos»
Correcto, pero…
Don Hugo: ¿Sabía usted, don Víctor, que nos hemos quedado hechos un par de tontos, usted y yo? Don Víctor: ¿Cómo es eso, don Hugo?, ¿qué me dice usted? Don Hugo: Usted lo sabrá de primera mano, que estuvo compartiendo mesa y manteles con el belga del Real… Don Víctor: ¡No me hable usted! MenudoSigue leyendo «Correcto, pero…»
El Doncel
Don Víctor: ¿Acaso será un libro de horas? Don Hugo: Por la postura, me inclino por una lectura profana… Don Víctor: ¿Guillermo de Aquitania, quizá? Don Hugo: ¿La Ilíada? Don Víctor: Fíjese usted, don Hugo, cómo aquellos guerreros tenían a gala ser también poetas. Don Hugo: Sí, de Ricardo Corazón de León a nuestro Garcilaso.Sigue leyendo «El Doncel»
Cuatro Caminos
Don Hugo: Cuánto no ha mejorado esta glorieta… sin embargo, echa uno casi en falta ese escalextric tan feo y tan sucio y ese suelo permanentemente levantado… ¡vamos que parecía el frente de la Ciudad Universitaria! Don Víctor: Aquí siempre había obreros… bueno, ¿en qué calle de Madrid no los encontraría uno? Don Hugo: LoSigue leyendo «Cuatro Caminos»
Lopetegui
Don Hugo: Hace tiempo que no me habla usted, don Víctor, de aquel amigo suyo, Lopetegui. Don Víctor: Pobrecillo, va dando tumbos de médico en médico y no dan con su dolencia. Está muy pocho… Don Hugo: Pero bueno… ¡si yo creía que eso de caer enfermo no iba con los fanáticos! Don Víctor: EsSigue leyendo «Lopetegui»
Bufones
Don Víctor: Los de Ribera, qué duda cabe, son sólo monstruos. Don Hugo: ¡Pobre barbuda!… Don Víctor: Sobre todo, ¡pobre marido! Don Hugo: Y de la monstrua de Carreño, ¿qué se puede decir? Don Víctor: Pero, don Hugo, ¿usted cree que los bufones no eran más que monstruos en medio del brillo de la Corte?,Sigue leyendo «Bufones»
Bichón y francachelas
Don Víctor: Tratándose del Duque de Mantua, siempre le superpongo el rostro de don Alfredo, con permiso de don Tiziano. Don Hugo: Ya lo dijo el embajador de Francia, cuando le concedieron la Legión de Honor: que Kraus fue el mejor Duque de Mantua que diera la ópera. Don Víctor: ¡Vaya pájaro de cuenta queSigue leyendo «Bichón y francachelas»
El síndrome de Clermont-Ferrand
Don Víctor: Labrada en bloques de basalto, negra como una novela gótica… Don Hugo: Reconozco que impone algo. Don Víctor: … erizada de gárgolas a punto de despeñarse o de alzar el vuelo… Don Hugo: Sí, son espectaculares, la verdad, pero quizá… ¿algo efectistas? Don Víctor: … parece como si aullaran… Don Hugo: Ya, donSigue leyendo «El síndrome de Clermont-Ferrand»