Don Víctor: Lo que más lamento de todo, don Hugo, es que el pobre Dupré no llegara a tiempo de ver publicado su ensayo sobre la complicidad y protección divina de ciertos amores adúlteros en la literatura medieval. Don Hugo: ¡Qué bien se las ingeniaban aquellos abogados de la fin´amor para torcer las prescripciones deSigue leyendo «Dios cómplice»
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A vueltas con los olores
Don Víctor: ¿Cómo respondería usted, don Hugo, a estas preguntas de Blaise Cendrars? Una: “El olfato es atávico, ¿se trata de un sentido en vías de regresión?” Segunda: “¿Un buen olfato, un olfato muy desarrollado es un signo de degeneración?” Don Hugo: Todo aquello que tenga relación con los sentidos, halla en Baudelaire su másSigue leyendo «A vueltas con los olores»
Montes
Don Hugo: Ya hemos llegado al pie, don Víctor. Ahora empieza el bosque. Don Víctor: Dígame usted, don Hugo, ¿no se ha sentido usted observado desde arriba siempre que se encuentra en las inmediaciones de un monte? Don Hugo: Eso lo debió de sentir el hombre desde que empezara a cobrar conciencia del mundo. DonSigue leyendo «Montes»
Pregón
Don Víctor: Ya fue mala pata que se nos muriera el viejo profesor habiendo aplazado varias veces la audiencia que teníamos concertada. Don Hugo: Fue una lástima porque la idea era muy buena y los alcaldes que siguieron fueron todos inasequibles. Don Víctor: Imagínese una mañanita de diario en la Plaza Mayor o en laSigue leyendo «Pregón»
Remoquetes
Don Víctor: En comparación con ellos, ¿qué valor tienen los Fernán Caballero, Gabriela Mistral, George Sand? Don Hugo: Y en el otro lado, los Clarín, Azorín, Rubén Darío… Don Víctor: O los Voltaire, Molière, Mishima… Don Hugo: Y los grandilocuentes Pablo Neruda, Blaise Cendrars y el Conde de Lautréamont. ¡Qué pseudónimos tan bonitos todos ySigue leyendo «Remoquetes»
Yeyé
Don Víctor (cantando): She loves you ye ye ye She loves you ye ye ye Don Hugo: Claro, claro, don Víctor, eso es lo que todo el mundo se cree en España, que nuestros yeyés de la chica yeyé vienen del “yes” inglés de los Beatles, pero antes que ellos el primer “ye ye”Sigue leyendo «Yeyé»
DEPENDE DE QUIÉN LO DIGA
Don Hugo: Yo he atribuido ese atractivo a la palatización de las consonantes líquidas que llevan a una colocación de la voz femenina a la vez alta y trasera. ¡Eso le confiere un misterio, una oscuridad aterciopelada y una carnalidad que no puede más que desencadenar el deseo sexual en un oyente no catalanoparlante! DonSigue leyendo «DEPENDE DE QUIÉN LO DIGA»
PADRE E HIJO
Don Hugo: Esto sí que eran hijos, don Víctor… ¡dando la vida por el padre! Don Víctor: Aquello queda para la Historia… fíjese en el 68… pero al menos aquellos chicos, The Doors, hacían gala de la energía exigible en toda rebelión: amor libre, nueva moral desprejuiciada basada en el placer, liberación de toda represión,Sigue leyendo «PADRE E HIJO»
MI PORTERO
Don Hugo: Si es que ya no quedan porteros como los de antes, que parecían sacados del género chico. Don Víctor: Además ya apenas los hay. Se han convertido en automáticos. Don Hugo: Y dígame, don Víctor, ¿todavía vive Resu, ese portero suyo tan ingenioso? Don Víctor: Está, con su mujer, en una residencia deSigue leyendo «MI PORTERO»
A partir del lunes 12 de este mes, «Don Hugo y don Víctor» sólo se publicará los lunes (y no cada dos días, como se venía haciendo hasta ahora)
En diciembre de 1999, mi amigo Miguel Etayo y un servidor, Mariano Aguirre, elaboramos el primer diálogo de “Don Víctor y don Hugo”, titulado “A la salida de “Daaalí”, de Boadella-Els Joglars” pues, al parecer, se nos iba a publicar esta serie en una revista local. Digo “al parecer” porque de ello, a laSigue leyendo «A partir del lunes 12 de este mes, «Don Hugo y don Víctor» sólo se publicará los lunes (y no cada dos días, como se venía haciendo hasta ahora)»