Don Víctor: Aunque fueran Picassos, ¿por qué no hay ya pintores? Don Hugo: Pues por el mismo motivo que ya no hay sastres. Don Víctor: No le veo la relación, don Hugo. Don Hugo: Piense usted en los hermanos Carracci, en Tintoretto, en Maino, en… Don Víctor: ¿Que son manieristas todos ellos? Don Hugo: Sí,Sigue leyendo «Prêt-à-porter»
Archivo del autor: Troupe del Cretino
Tres trinidades
Don Hugo: ¡Es otra trinidad, don Víctor! Don Víctor: Hombre, don Hugo, no se ponga usted blasfemo. La otra trinidad, la diabólica, bien la aprendimos usted y yo, que es «Mundo, Demonio y Carne». Don Hugo: Pues lo mismo pasa con la Salud, el Dinero y el Amor. La canción tiene razón. Es la trinidadSigue leyendo «Tres trinidades»
Mitos repreocesados
Don Víctor: ¡Dichosos los ojos que le ven, don Hugo!… Por fin me recibe usted. ¿Cuál es resultado de tantas investigaciones?… ¿Lo era o no lo era? Don Hugo: He buscado por todas partes y no he encontrado el menor indicio. En cambio no doy abasto recogiendo elogios de la mujer… pero no sólo comoSigue leyendo «Mitos repreocesados»
Fútbol y toros
Don Víctor: Le tengo que enseñar esa revista antigua: de izquierda a derecha, sentados a una mesa están Pérez de Ayala, Valle Inclán, lozano aún, y un jovencísimo Juan Belmonte. Don Hugo: ¿Y no estaba Sebastián Miranda? Don Víctor: Se ve que ese día estaba algo indispuesto. Falta también Romero de Torres, por cierto… DonSigue leyendo «Fútbol y toros»
Matador
Don Hugo: ¿Absolutamente romántico dice usted, don Víctor?… ¡Con esos remilgos galantes de «Così fan tutte»? (cantando:) Ed in tanto di dolore, / meschinello, io morrò! Don Víctor: Cuidado, don Hugo, que luego truena: (cantando:) Tradito, schernito, / dal perdido cor. Don Hugo: Sí, sí, muy bien, pero ¿qué me dice usted del «Don Giovanni»?Sigue leyendo «Matador»
Los barcos de Sully Prud´homme
Don Hugo: Decía así: «… porque las mujeres tienen que llorar / Y los hombres, en su curiosidad, han de exponerse a los horizontes engañosos». Don Víctor: Parece algo atávico que venga desde las hordas de cazadores paleolíticos. La Naturaleza lo imponía. Don Hugo: Para mí, que cuando aquel cazador primitivo pasaba las de Caín,Sigue leyendo «Los barcos de Sully Prud´homme»
Lévi-Strauss versus Josep Pla
Don Hugo: Mire que venía yo entusiasmado a esta escapada de una tarde a Mantua, don Víctor… pero… ¿adónde me ha traído usted? Pensaba que me enseñaría la grotta del Palazzo del Te o la Camera degli Sposi en el Palacio Ducal… Don Víctor: Esas cosas, don Hugo, se las conoce usted del derecho ySigue leyendo «Lévi-Strauss versus Josep Pla»
Nostalgia
Don Hugo: Imagínese usted una alcoba de aquéllas de solterona, de techos altos y sin ventanas, con su cama bien elevada y de barrotes niquelados, su armario con espejo coronado por un baúl abetunado y sobre la cabecera una reproducción de ya no sé qué Santa Faz de lo más tétrico que la iconografía decimonónicaSigue leyendo «Nostalgia»
Narváez, Negrete y Cantinflas
Don Hugo: Lea, lea, don Víctor, vea cómo tengo razón. Narváez salpica su discurso de «pollos». Don Víctor: Sí, es cierto, le llama «pollo» a Beramendi… aquí también a otro personaje… Don Hugo: Un poco más adelante el propio Galdós explica que se refería con ello a cualquier persona y cómo aquel término pasó alSigue leyendo «Narváez, Negrete y Cantinflas»
Tarzán, suspenso en geometría
Don Hugo: Por eso los he traído aquí, porque esta arquitectura es una de las mejores expresiones del pecado original hecho monumento. Don Víctor: Hombre, don Hugo, conozco una docena de rascacielos en Manhattan que son aún más arrogantes… Don Hugo: Sí, pero no dejan de ser meros remedos, corregidos y aumentados, de Babel, queSigue leyendo «Tarzán, suspenso en geometría»