Don Víctor: Ve uno tantos buenos propósitos, tanto desprendimiento, ideas tan justas, la utopía reflejada al fin en los ojos de esos revolucionarios… Don Hugo: Sí, todo eso es muy bonito, don Víctor, pero mire usted abajo: muertos despojados, pisados y aplastados… Bruto creyó poder restaurar la república y, ¡ya ve usted!, le salió elSigue leyendo «El espíritu de Wamba»
Archivo del autor: Troupe del Cretino
Veteranos
Don Víctor: ¡Pues ahora resulta que es una sucursal de Orange! Don Hugo: ¡Atiza! ¿Qué me dice usted, don Víctor?… ¿la cervecería Santa Bárbara de Goya esquina a Alcalá? Don Víctor: ¡Sí, sí, ésa, la misma proa modernista donde tantas veces hemos dado rendez-vous para ir a los toros! Tienen ahora todos sus vanos tapiadosSigue leyendo «Veteranos»
Babel
Don Víctor: ¡Atiza, don Hugo, esto supera a Babel! Don Hugo: Querrá usted decir, don Víctor, que incluso lo empeora… Don Víctor: Al revés, ahora con el inglés como idioma universal y la Internet, ni Dios se molesta ya en intentar frenar un crecimiento desaforado como el de nuestros rascacielos. Don Hugo: Qué duda cabeSigue leyendo «Babel»
Verlaine y Kraus
Don Hugo: ¡Déjese usted de romanticismos, don Víctor! El artista es un burgués y no un bohemio… Si ya lo veía Baudelaire… Don Víctor: El bohemio, don Hugo, es rebelde y se atreve a desafiar las convenciones dando rienda suelta a su espíritu crítico… o sea que es un artista moderno. Don Hugo: El espírituSigue leyendo «Verlaine y Kraus»
Versos
Don Víctor: Yo ya estoy preparado, don Hugo. Dispare si quiere. Don Hugo: “Padre, maestro y camarada”. Don Víctor: Bien fácil: “Redoble lento por la muerte de Stalin”, de Rafael Alberti. Bien, ahí va el mío: “… y la Falange, ¡proyección / de la mano de Franco sobre el hispano Mapa!” Don Hugo: Eso estáSigue leyendo «Versos»
Persas, turcos y rusos
Don Hugo: Muy bonito, todo precioso, pero ¿no le cargaba a usted un poco ese último acto con esa sucesión inacabable de distintos personajes de cuento presentándose uno tras otro? Don Víctor: Tiene usted razón, don Hugo, casi me estaba volviendo yo más durmiente que la Bella Durmiente. Don Hugo: Yo me he sorprendido cavilandoSigue leyendo «Persas, turcos y rusos»
Tintinólogos
Don Víctor: Pero cuente, cuente, don Hugo, lo de esa comida que le han tenido que pagar sus hijos tintinólogos… ¡El mundo al revés! Don Hugo: Creían saberlo todo y se apostaron conmigo una comida a que yo no sabría nada de Tintín, que ellos no supieran. Don Víctor:¿No sería sobre la diferencia entre HernándezSigue leyendo «Tintinólogos»
Piojos
Don Víctor: ¿Será cierto lo que Galdós pone en boca de Cabrera, que si quería eliminar a media España, era sólo por suscitar el miedo suficiente en la otra media para poder gobernar? Don Hugo: ¡Quién sabe, don Víctor!… Sonesas cosas que dicen los salvapatrias. Don Víctor: Parece mentira, don Hugo, que todavía no seSigue leyendo «Piojos»
¡No es eso, no es eso!
Don Víctor: Eso sí que es puro pensamiento mágico, don Hugo. Se creen que las cosas que funcionan, funcionan porque sí, que se pueden trastocar los elementos y mecanismos caprichosamente, y que todo da igual. Don Hugo: ¡Cómo igual!… pero cómo se atreve usted, don Víctor… ¡Muchísimo mejor! ¡Han introducido una genialidad… teatro de vanguardia…Sigue leyendo «¡No es eso, no es eso!»
¿Quién dijo «vino»?
Don Víctor: ¡Maravilloso, maravilloso, don Hugo! Desde luego estos arquitectos de ahora les dan mil vueltas a todos los que los han precedido. ¡Déjese usted de gigantes como los de Giulio Romano que, en su guerra contra los dioses, destruyen a patadas palacios colosales…! Don Hugo: … o ese inútil de Sansón removiendo las columnasSigue leyendo «¿Quién dijo «vino»?»