Don Víctor: ¿Y de dónde le parece a usted que le vino a Boccaccio esa idea de que el País Vasco era el país de Jauja con, entre otras cosas, arroyos de garnacha la más fina del mundo, una montaña de queso parmesano rallado, cepas atadas con longanizas y paisanos sin malicia alguna?Don Hugo: ¡UnSigue leyendo «La Arcadia»
Archivo del autor: Troupe del Cretino
Sargentos
Don Hugo: La verdad es que, en el fondo, era una lata, pero sí es cierto que barajaba y ponía en contacto a mozos de todo pelaje y procedencia.Don Víctor: Qué duda cabe, don Hugo, que eso de abolir las clases sociales, aunque sólo fuera durante la mili, tenía su lado bueno. Era una curaSigue leyendo «Sargentos»
Las fantasías del doctor Lacasa
Don Víctor: ¡Mira que pillarme estos escalofríos precisamente ahora que Julita está en la costa!Don Hugo: No se apure, don Víctor, que enseguida le diagnostican cualquier nadería y mañana mismo está usted cogiendo el tren para la playa.Don Víctor: Con tal de que no me diagnostiquen falsamente una barbaridad, como hacía el doctor Lacasa, paraSigue leyendo «Las fantasías del doctor Lacasa»
Rocosos
Don Víctor: ¿Y qué me dice usted, don Hugo, de que, no satisfechos con haberle hecho quinto Califa del Toreo, poniéndole a la altura de Lagartijo, Guerrita, Machaquito y Manolete, ahora nos descubran una placa en Las Ventas con motivo del quincuagésimo aniversario de su confirmación de alternativa?Don Hugo: Nunca vi tan indignado al maestroSigue leyendo «Rocosos»
Sol Vodafone
Don Víctor: Por favor, don Hugo, ¿podría usted de sacarme cuanto antes de este laberinto? No sé ni dónde estoy.Don Hugo: Pero, don Víctor, ¡dónde quiere usted que estemos! Estamos transbordando en la estación de Sol.Don Víctor: Pues yo he leído «Vodafone».Don Hugo: Estamos buscando la línea dos.Don Víctor: He visto varios doses. Aquél indicaSigue leyendo «Sol Vodafone»
Delfines
Don Hugo: Parece que Cristino Mallo hubiera querido esculpir aquellos versos de Lorca sobre el Camborio que «en la lucha daba saltos jabonados de delfín».Don Víctor: ¿Cómo puede ser tan amigo del hombre habitando un medio distinto y no siendo domesticado?Don Hugo: Por su humanidad y dulzura lo incorporaron a sus blasones los príncipes deSigue leyendo «Delfines»
Expulsados del Paraíso
Don Víctor: Si lo mira usted bien, don Hugo, ese Adán que con tanta pena abandona el Paraíso, no es otro que nuestro Xabi Alonso…Don Hugo: Y la Eva, con cara de funeral, no es otra que España.Don Víctor: ¿Por qué los echa ese ángel del Edén? ¿Qué han hecho los pobrecillos, con lo bienSigue leyendo «Expulsados del Paraíso»
Ponderoso Orson Welles
Don Víctor: Hay que reconocer que aquí, en Viena, en rincones como éste, donde mantienen el mismo alumbrado que en los años cuarenta, uno teme toparse con Orson Welles a la vuelta de la esquina.Don Hugo: ¡Si casi me parece adivinar la puntera de su zapato asomando en ese umbral sombrío!Don Víctor: Aplastante personalidad laSigue leyendo «Ponderoso Orson Welles»
Cireneos a la fuerza
Don Hugo: A cada paso que daba, el peso se me hacía cada vez más insoportable.Don Víctor: ¿Pero qué es lo que había comprado Dolores?Don Hugo: Una blusa.Don Víctor: ¿Es que la habían embalado en una caja de caudales?Don Hugo: No, ¡quia!, en una de esas bolsas de papel reciclado, tan decorativas, de la calleSigue leyendo «Cireneos a la fuerza»
Calaveras
Don Hugo (cantando): «¡Esos ya van!»Don Víctor (cantando): «¡Qué alegre es Madrid en carnaval!»Don Hugo: Sí, que ahora el carnaval empieza cada jueves.Don Víctor: Tenga usted cuidado al cruzar, don Hugo, que van haciendo el loco.Don Hugo: Sabe lo que le digo, don Víctor, que, bien mirado, qué suerte que no tengamos la obligación deSigue leyendo «Calaveras»