Don Víctor: La verdad es que he llegado a pasarlo mal, don Hugo. Don Hugo: Yo, don Víctor, desde el primer momento comprendí que tenían ganas de guasa a costa de dos turistas infelices. Don Víctor: ¡Y que nos tomaban por dos mozos de almacén!… ¡y que si el camión de Cinzano ya llevaba mediaSigue leyendo «Comedia italiana»
Archivo del autor: Troupe del Cretino
Elogio de Italia
Don Hugo: Vamos a ver, don Víctor, si le ayudo a aliviar su enfado con el Ministero dell´Estero. Váyame diciendo cada uno de los términos que ese anuncio va aplicando a Italia. Don Víctor: ¡No me venga con ésas, don Hugo, que esto no tiene arreglo!… además me he cambiado de cadena porque no paranSigue leyendo «Elogio de Italia»
La bella armera
Don Víctor: Hojeando ayer el Burda que había comprado Julita, di en pensar en aquel poema de Villon sobre los lamentos de la bella armera… Don Hugo: Disculpe, don Víctor, pero no alcanzo a ver qué relación… Don Víctor: … ya anciana, evoca sus encantos físicos de cuando muchacha. Y vi que algunos rasgos deSigue leyendo «La bella armera»
¡De toda la vida!
Don Víctor: ¡Ya hubiera querido Théophile Gautier, con este solazo que cae sobre España, probar un gazpacho como éste y no el que le dieron en Granada! Don Hugo: Pero, don Víctor, ¡si allí lo preparan estupendamente!, ¡como que no vale nada esa vega que tienen! Don Víctor: Ahora que somos todos ricos, don Hugo…Sigue leyendo «¡De toda la vida!»
Entrecejo
Don Víctor: ¡Ahora lo he visto, don Hugo! ¡Está por fin claro! Don Hugo: El sexto chacra, o Ajna, es el centro de la intuición, de la visión, de la adivinación, de la imaginación… Don Víctor: ¡Claro, el centro del arte!… justo donde me lo ha pintado usted. Don Hugo: Representa el conocimiento interno, laSigue leyendo «Entrecejo»
Ardides de bárbaro
Don Hugo: Tenía que ser Racine quien diera con la expresión “décocher la flèche des Parthes”, “disparar la flecha de los partos”. Don Víctor: Sí, don Hugo, era fama que aquellos bárbaros del Asia Anterior fingían la huida para estimular la persecución del enemigo, que se creía así victorioso; luego, dejándose ganar terreno, se dabanSigue leyendo «Ardides de bárbaro»
Crines y barbas
Don Víctor: Acabo de leer “Mear sangre”, la autobiografía de Dum Dum Pacheco, el campeón de peso wélter. Don Hugo: ¡Atiza! Don Víctor: Es que me lo encareció mucho mi hija Celia. Don Hugo: ¡Pero si es restauradora, no uróloga! Don Víctor: Cuenta que la noche previa a uno de sus combates más importantes, estuvoSigue leyendo «Crines y barbas»
Goscinny
Don Hugo: No siga usted repasando los Astérix, don Víctor, que están aquí muy bien en su casa, aunque ya no haya niños. Le agradezco el ofrecimiento, pero, total, yo voy comprando religiosamente a mis nietos todos los libros uno por uno. Don Víctor: A mí lo que me tiene asombrado es la impronta tanSigue leyendo «Goscinny»
América
Don Víctor: Ahora que empieza a amanecer, se ve la línea de costa, tal y como habíamos previsto. Don Hugo: Me estoy preguntando qué pasaba por las cabezas de los conquistadores cuando avistaban por primera vez estas tierras. Don Víctor: Sobre eso mismo reflexionó Salvador de Madariaga: aquellos barbados tenían presentes las historias que seSigue leyendo «América»
Depresión
Don Hugo: No se engañe usted, don Víctor: ésta no es más que la casa “exógena” de Shakespeare. Ni está probado que viviera aquí ni la colección de muebles y objetos que hay reunidos tiene otro mérito que ser de su época… pero ya verá qué bonita es. Don Víctor: Entonces eso que me decíaSigue leyendo «Depresión»