
Don Víctor: Para mí que se lo tuvo que escuchar a Jovellanos en alguna tertulia, y se dijo: “¡Ya tengo frase para la portada de mis Caprichos!”
Don Hugo: ¿Y usted cree que de verdad entendió el sentido que tuviere?
Don Víctor: Caben dos interpretaciones al respecto, don Hugo. Una, que cuando la razón se nubla, emergen de la oscuridad monstruosas criaturas como los más bajos instintos, la irracionalidad, la locura, el crimen, la superstición y el horror.
Don Hugo: En definitiva, ¡el inconsciente!… que nos lleva a la segunda hipótesis. A ver qué le parece: la razón es la base de la civilización; ésta, indefectiblemente, al reprimir nuestros instintos animales, nos condena a la infelicidad. Sólo el arte, permitiendo la expresión, eso sí sublimada y apolínea, de ese inconsciente, nos restituye a un cierto equilibrio y nos brinda una relativa felicidad.
Don Víctor: Entonces, esos monstruos … ¿son los que hacen posible el arte?
Don Hugo: En cualquier caso, el arte más genuino de Goya.
Don Víctor: Según la tesis número uno, Goya comulgaría con el pensamiento ilustrado y sus sombras y caprichos son denuncias de todo cuanto se trata de abolir; pero según la segunda, Goya, al dar entrada a lo grotesco para fecundar el arte, inaugura el Romanticismo.
Don Hugo: Entonces, don Víctor, Neoclasicismo y Romanticismo, en lugar de sucederse, ¡no fueron sino gemelos heterocigóticos!








