Don Víctor: Siempre me he preguntado, don Hugo, qué hubiera sido de Leonardo si no se llega a apartar del Verrocchio…Don Hugo: Pues habría sido otro Verrocchio muy bueno, don Víctor; creo que mejor que su maestro.Don Víctor: Eso digo… que no habría sido Leonardo con su sueño de poner en pie una perspectiva esféricaSigue leyendo «Más allá de la ciencia»
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Conjuros de hoy
Don Hugo: Para mí, don Víctor, la cosa está bien clara. El teatro contemporáneo es un ejercicio de exposición conductista ante el estímulo aversivo: en lugar de evitarlo, me planto ante él y aguanto como un jabato el aumento de mi ansiedad, hasta que ésta ceda y pueda ya neutralizar ese temor.Don Víctor: Pues enSigue leyendo «Conjuros de hoy»
Algo más que mercachifles
Don Hugo: No sería ésa su intención, pero a la postre bien que fueron calando sus buenos modales…Don Víctor: Pues sí, don Hugo, sólo querían mercar, pero para eso hace falta crear nuevas necesidades. A cambio de metales, dieron a conocer el lujo cifrado en bienes de prestigio: perfumes, vasos pintados, yelmos cincelados y otrasSigue leyendo «Algo más que mercachifles»
Duelos y quebrantos
Don Hugo: ¿Cómo son las cosas, don Víctor! La semana pasada, estábamos usted y yo en la residencia del embajador de Francia, intentando identificar a Velázquez entre aquellos cortesanos reunidos en la Isla de los Faisanes….Don Víctor: ¡Es verdad, don Hugo!… y hoy, ¡la otra cara de la moneda!, en estas salas de la armeríaSigue leyendo «Duelos y quebrantos»
La máscara caída
Don Hugo: Si se tratara de una comedia dieciochesca, reprocharíamos al autor que sobra esta reiteración para dejar en evidencia la cobarde inconsistencia de nuestro tartufo desenmascarado.Don Víctor: Claro, don Hugo: subrayar con su incomparecencia a los funerales solemnes de Valencia la deshonrosa espantada de Paiporta.Don Hugo: ¡Pero menos mal que Él “está bien”!Don Víctor:Sigue leyendo «La máscara caída»
La edad crítica
Don Víctor: Me inquieta tanto esa mirada aprensiva, ese gesto desazonado… no sé… ¿qué edad le parece a usted, don Hugo, que tendría Rembrandt cuando acabó ese autorretrato?Don Hugo: Frisando los treinta, creo yo.Don Víctor: ¿Será verdad entonces cuanto afirma Goethe de que después de esa edad “todo inocente o entusiasta se convierte en unSigue leyendo «La edad crítica»
Entre calaveras
Don Víctor: Merece la pena darse una vuelta a deshora por estas callejas del Madrid de los Austrias.Don Hugo: Fíjese, don Víctor: qué mala espina me da aquel individuo que acecha en el portal.Don Víctor: A esta distancia, se me antoja un embozado que esconde la daga bajo la capa.Don Hugo: Alufra hacia dentro deSigue leyendo «Entre calaveras»
Alterar lo sublime
Don Hugo: Yo cada vez le hago menos peticiones, más modestas y más cercanas. Otra cosa me parece tentar al Diablo.Don Víctor: Hombre, don Hugo, no sea tan cicatero, a ver si va a pecar usted de orgullo y de autosuficiencia.Don Hugo: Pero, don Víctor, ¡si yo me considero tan menesteroso como el que más!Sigue leyendo «Alterar lo sublime»
Modernización fulminante
Don Víctor: Pero, don Hugo, ¡parece que la haya tomado usted con los turcos! Don Hugo: Es que fíjese usted si no será sorprendente que en un país tan grande, de la noche a la mañana, se pase de escribir en caracteres arábigos a hacerlo en caracteres latinos, a una orden del señor Kemal. DonSigue leyendo «Modernización fulminante»
Ricardo de la Vega y Shakespeare
Don Víctor: Don Hugo, ¿cómo lleva usted esa charla sobre las raíces shakesperianas de “La Verbena de la Paloma”? Don Hugo: ¡Increíble, don Víctor! Permítame usted que me guarde las revelaciones más importantes. De momento, tan sólo le mostraré un par de perlas, con la condición de que no desvele usted nada a nadie, niSigue leyendo «Ricardo de la Vega y Shakespeare»