La Magdalena de Saint-Maximin

Don Víctor: Esta especie de peregrinación a Saint-Maximin me parece más propia de Dalí y Delvaux que de nosotros; tengo que decírselo, don Hugo. Don Hugo: ¡Quia, don Víctor!… Menos escrúpulos. Como si esos dos artistas nos fueran ajenos… Don Víctor: ¿Pero no es, de verdad, el cráneo de la Magdalena? Don Víctor: Quién sabe.Sigue leyendo «La Magdalena de Saint-Maximin»

Campoamor, letrista pop

Don Hugo: «Te quiero, vida mía, / Te quiero noche y día…» Don Víctor: Ésta seguro que sí que es de Campoamor. Don Hugo: ¡Otra vez error, don Víctor! La canta Nino Bravo. Parece mentira que no la sepa usted con lo conocida que fue en su momento… Siguiente: «¡Imprudente! / Nadie quiere eternamente; /Sigue leyendo «Campoamor, letrista pop»

Guardar ausencia

Don Hugo: Mire usted, don Víctor, que la pobre Penélope desesperó más de una vez de que volviera. Don Víctor: Sí, claro, don Hugo, tenía sus desfallecimientos -¿quién no los tiene?-, pero vea cómo cada noche destejía y cuántas largas no daría a los pretendientes… Don Hugo: Sí, sí, se da en ella esa ansiedadSigue leyendo «Guardar ausencia»

Endechas

Don Víctor: Nos costó, pero conseguimos concluir que en el género de la elegía, podemos plantar cara a las mejores escuelas literarias; pero ahora toca lo más difícil: ¿a cuál de nuestros campeones enviamos al desafío? Don Hugo: Alguien con garantías capaz de tenérselas tiesas a Shakespeare, Villon, Petrarca, Heine… Don Víctor: ¡Ya lo tengo,Sigue leyendo «Endechas»

Campo y ciudad

Don Víctor: Antes, allá todo era cíclico y la existencia se acompasaba a las estaciones… Había una expectación ante la llegada de las grandes tareas agrícolas, el paso de los segadores y esquiladores que venían de fuera o la vuelta de aquéllos que habían partido a otras comarcas, la despedida de los rebaños, ¡las cosechas!,Sigue leyendo «Campo y ciudad»