Noche de circo

Don Víctor: Montó fundamentalmente, como buen escandinavo, a Strindberg y a Ibsen, a Shakespeare y Molière evidentemente, y también, como no podía ser de otro modo, a los «angustiados» modernos, Kafka, Pirandello y Anouilh… ¡Lástima que no se fijara en Calderón, que le hubiera podido interesar mucho, o en Lorca, tan en boga!… Don Hugo:Sigue leyendo «Noche de circo»

La nariz de Sagi-Vela

Don Hugo: A mi hija Irene siempre le sorprendió que su abuelo, que era abogado, que cantaba muy mal y que, por supuesto, no tocaba ningún instrumento ni para quitarle el polvo, cabeceara oyendo por la radio a Sagi-Vela y dijera: «Éste canta con la nariz». Don Víctor: Es lo que pasa cuando se haSigue leyendo «La nariz de Sagi-Vela»

Hablando de lo divino y lo humano

Don Hugo: ¿Dónde estaríamos si no hubiera sido por él? Don Víctor: Ni pensar en uno de aquellos picnics al sol y junto al río en compañía de rotundas mujeres, con botella de Burdeos y buen queso de Brie en la baguette… Don Hugo: Sí, las películas de Renoir, trasunto de los desnudos al aireSigue leyendo «Hablando de lo divino y lo humano»

Los dos mesteres (versión segunda)

Versión segunda de este diálogo: Don Hugo: Cada vez los aguanto menos… ya sabe usted que hace muchos años dejé de leer las críticas teatrales de los diarios… Don Víctor: Sí, y luego se las tengo que contar yo siempre… Don Hugo: … ¡pero es que ahora se me caen de las manos los librosSigue leyendo «Los dos mesteres (versión segunda)»