Don Víctor: No cabe duda, don Hugo. El resultado es exactamente el que nos había marcado el padre Letamendi. Don Hugo: Eso es que hemos medido y pesado bien todos los componentes, tiempos y temperaturas, don Víctor. ¡Qué buen pulso conservamos aún! Don Víctor: Además de ir a comer con nuestro amigo y charlar conSigue leyendo «Verdades de laboratorio»
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Du Guesclin y Maquiavelo
Don Víctor: Oiga usted lo bien que lo expresa Larra: “… cuando volviendo lo de abajo arriba, dijo en Montiel: “Ni quito ni pongo rey”… Para mí que Bertrand Du Guesclin anunció con sus actos la teoría política de Maquiavelo. Don Hugo: Claro, el florentino en realidad no inventó nada; se limitó a definir ciertosSigue leyendo «Du Guesclin y Maquiavelo»
Dolencias y tratamientos
Don Víctor: ¡No, no, don Hugo, no se preocupe usted, si estoy encantado con esta lumbalgia! Don Hugo: Pero, don Víctor, ¿por dónde me sale usted ahora? Don Víctor: El mal está bien diagnosticado y no he tenido que discutir con ningún negacionista. Don Hugo: Pero, ¿mejora usted?, ¿ya ha hecho la tabla de ejerciciosSigue leyendo «Dolencias y tratamientos»
Plenitud
Don Víctor: ¡Despierte, don Hugo, que anochece! Don Hugo: ¡Ciento cincuenta y tres!… ¡Atiza!… ¿Me he quedado traspuesto? Don Víctor: Lleva casi una hora durmiendo. Don Hugo: Pero, hombre, don Víctor, ¡haberme despertado! Don Víctor: Si no fuera porque, con toda esta humedad, empieza a entrarme frío, le habría dejado dormir más de buena gana…Sigue leyendo «Plenitud»
Entre la Ozores y la Bovary
Don Hugo: Están el farmacéutico Bézuquet, el armero Costecalde, el comandante Bravida, el magistrado Ladevèze… ¿pero es que no hay cura en la ciudad de Tartarín? Don Víctor: Es cierto… en cambio considere usted todo el peso clerical que suponen las tribulaciones del cura en el “Tormento” de Galdós. Don Hugo: Tampoco hay curas enSigue leyendo «Entre la Ozores y la Bovary»
Reinos de España
Don Víctor: No debería sorprendernos el vigor del sentimiento regional en España, a diferencia de otros países. Don Hugo: ¡Si no hay más que echarle un vistazo a las novelas decimonónicas que pueblan los anaqueles de nuestras bibliotecas municipales!… Don Víctor: … o remitirnos a nuestras zarzuelas y a nuestros pintores, paisajistas y costumbristas. DonSigue leyendo «Reinos de España»
La profecía secreta
Don Víctor: ¡Cuán ingenuo no será uno, incluso a nuestra edad, desmintiendo aquello de que “sabe más el diablo por viejo que por diablo” y que ”con este hueso, a otro perro”. Don Hugo: Si hasta Cervantes se lo creía: “Al perro viejo, nunca tus tus”. Don Víctor: Teníamos que habernos alarmado ya a laSigue leyendo «La profecía secreta»
Como de Arniches
Don Hugo: Fue ver mi hijo Luis a Klaus Kinski en un par de películas y se le antojó tener el pelo lacio de los germánicos… ya ve usted, él que lo tenía tan rizado y abundante. Don Víctor: Pero, don Hugo, ¿cómo se le ocurre hablar de aquello ahora que vamos a una reuniónSigue leyendo «Como de Arniches»
Respirar lo irrespirable
Don Hugo: Por eso le decía a usted, don Víctor, que me parece percibir un sentido moral en aquella situación del oficinista de “El malvado Carabel”: de tanto respirar aire viciado de tabaco, llega a la Casa de Campo y el aire puro le acarrea un soponcio. Don Víctor: Eso se parece a aquello otroSigue leyendo «Respirar lo irrespirable»
Tomás
Don Hugo: Lo que nos reíamos de chicos algunos compañeros de clase y yo con las intervenciones de santo Tomás en los Evangelios. Don Víctor: ¡Atiza! ¿Cómo se atrevían? Don Hugo: Era una comidilla interna que nos traíamos y que nos valió más de un castigo. Era aparecer santo Tomás en las lecturas de laSigue leyendo «Tomás»