Diseños

Don Víctor: Pero óigame, don Hugo, el ser humano lleva desde el Paleolítico creando cachivaches e inventando cosas… ¡algunas muy bellas!, pero ¿dónde está el diseño que se pueda comparar al cuerpo femenino?… Séame sincero, don Hugo, ¿a usted se le hubiera ocurrido un proyecto así? Don Hugo: ¡Imposible, don Víctor!… Y cualquier alteración enSigue leyendo «Diseños»

El camello que llora

Don Víctor: Y al final no hemos visto el tesoro de los Quimbaya… Don Hugo: Quite, quite, eso está siempre lleno de niños… Don Víctor: Ya, pero alguna vez tendremos que echarle un vistazo antes de que Iceta se lo devuelva a la República Colombiana. Don Hugo: ¿Qué es eso comparado con el misterio deSigue leyendo «El camello que llora»

El tocón de Mirón

Don Hugo: Fíjese, don Víctor, ¡como aquel tocón al que los leñadores hincaron una cuña para abrirlo! Don Víctor: ¿Se refiere usted, don Hugo, al accidente de Milón de Crotona? Don Hugo: Sí, claro… ¡Vaya una manera de morir, devorado por las fieras sin poder defenderse, con la mano atrapada por la presión del troncoSigue leyendo «El tocón de Mirón»

El Ser Supremo

Don Víctor: Aquí lo dice bien claro, don Hugo: “El pueblo francés reconoce al Ser Supremo y la inmortalidad del alma”. ¡Y esto era la Revolución Francesa, la puerta de entrada en nuestra flamante Edad Contemporánea! Don Hugo: ¡Cómo se ve que Robespierre leía mucho a Rousseau y muy poco a Montaigne! Don Víctor: LlevaSigue leyendo «El Ser Supremo»

Odio inconsciente

Don Víctor: ¡Pues no fui ayer a comprar a Julita su colonia preferida y había cerrado definitivamente la perfumería! Don Hugo: Claro, tanto impuesto, tantas condiciones, reglamentos y exigencias, tanto apremio para apoquinar a las instituciones, tanta subida de alquiler y de luz y tanta inflación… se ve que el dueño perdía dinero. Don Víctor:Sigue leyendo «Odio inconsciente»