Don Hugo: Imagínese usted una alcoba de aquéllas de solterona, de techos altos y sin ventanas, con su cama bien elevada y de barrotes niquelados, su armario con espejo coronado por un baúl abetunado y sobre la cabecera una reproducción de ya no sé qué Santa Faz de lo más tétrico que la iconografía decimonónicaSigue leyendo «Nostalgia»
Archivo del autor: Troupe del Cretino
Narváez, Negrete y Cantinflas
Don Hugo: Lea, lea, don Víctor, vea cómo tengo razón. Narváez salpica su discurso de «pollos». Don Víctor: Sí, es cierto, le llama «pollo» a Beramendi… aquí también a otro personaje… Don Hugo: Un poco más adelante el propio Galdós explica que se refería con ello a cualquier persona y cómo aquel término pasó alSigue leyendo «Narváez, Negrete y Cantinflas»
Tarzán, suspenso en geometría
Don Hugo: Por eso los he traído aquí, porque esta arquitectura es una de las mejores expresiones del pecado original hecho monumento. Don Víctor: Hombre, don Hugo, conozco una docena de rascacielos en Manhattan que son aún más arrogantes… Don Hugo: Sí, pero no dejan de ser meros remedos, corregidos y aumentados, de Babel, queSigue leyendo «Tarzán, suspenso en geometría»
Las tres penínsulas
Don Víctor: Pero, don Hugo, si desde aquí se ve muy bonito, ¿para qué quiere usted que me suba allí arriba? Don Hugo: No sea perezoso, don Víctor, ya verá. Tiro dos céntimos de Euro aquí en el centro de la orquesta y usted lo oye desde lo alto de la andanada, como si leSigue leyendo «Las tres penínsulas»
Mary Quant y el arte
Don Víctor: ¡Y el problema no es que le hayan puesto nombre sus detractores!… Los italianos, por ejemplo, mirando hacia atrás, llamaron… Don Hugo: gótico al arte supuestamente bárbaro que precedió al «moderno» Quattrocento. Don Víctor: Y los admiradores de Rafael y los de su quinta desdeñaron a sus sucesores, motejándolos de… Don Hugo: manieristas…Sigue leyendo «Mary Quant y el arte»
Vida sana
Don Víctor: Porque, claro, don Hugo, antes esto era otra cosa; por decirlo de alguna manera, era como Les Halles madrileño. Don Hugo: Y ahora, fíjese usted, don Víctor… nos lo quieren convertir en basílica de burócratas, o quién sabe si en templo de lo intelectualoide… otro más… Don Víctor: Seguro que usted bajó másSigue leyendo «Vida sana»
Estética
Don Víctor: ¿Quién no se conmovería ante lo sublime de este paisaje, que parece surgido tal cual de las manos del Creador? Don Hugo: Pues, don Víctor, no tiene usted que buscar bien lejos… Seguro que estaba usted acordándose de aquella película que tanto nos gustó: “Tasio”. Don Víctor: Me ha adivinado usted, don Hugo.Sigue leyendo «Estética»
Frescos y frescos
Don Hugo: A propósito de sueños, don Víctor, tengo que reflexionar sobre una pesadilla recurrente que he vuelto a tener: Me encuentro a bordo de un barco. Caigo por la borda y me sumerjo en el Mar de los Sargazos. Allí, cuanto más pataleo y braceo y me contorsiono, más enredado voy quedando hasta asfixiarmeSigue leyendo «Frescos y frescos»
Myanmar
Don Víctor: Dejando aparte la claudicación ante la toponimia separatista y todo eso de que tengamos que incorporar al castellano Lleida, Girona, Ourense, etc., como si fueran lugares extranjeros que nunca hubiéramos nombrado en nuestra lengua… Don Hugo: Sí, escribir Bizkaia u Ontinent como quien dice Uagadugu. Don Víctor: … Pero es que también resultaSigue leyendo «Myanmar»
Disfraces
Don Hugo: Entonces… ¿desde el primer momento? Don Víctor: En cuanto estalló la guerra, mi primo Andrés se enfundó el mono de miliciano. Don Hugo: Don Víctor, dígame, Andrés ¿cuál era, el gordito o el alto? Don Víctor: ¡Gordo y bien gordo! Tanto que le llamábamos Baúles… Fíjese usted, don Hugo, que iba por laSigue leyendo «Disfraces»