Don Hugo: ¡Un auténtico castigo de Dios, don Víctor! Sólo a un hombre de negocios se le puede ocurrir, con tal de multiplicar sus beneficios, dar de comer carne a unas pobres vacas…! Don Víctor: ¡Las vacas locas!… Los herbívoros comen hierba; los carnívoros, carne; y los omnívoros, comemos de todo. Don Hugo: Pero, ¿quéSigue leyendo «Temor de Dios»
Archivo del autor: Troupe del Cretino
Agua y aceite
Don Víctor: ¿Y aquella atmósfera diamantina que deja ver los más lejanos y preciosos detalles? Don Hugo: Admirable, pero también en la prolijidad de los flamencos, hay exceso. Don Víctor: ¿Y los luminosos venecianos, los de los loci amoeni que frecuentan Venus y gallardas ninfas, los de los palacios palladianos, los de las aguas deSigue leyendo «Agua y aceite»
Galdós y Valle
Don Víctor: ¡Hombre, don Hugo, tanto como pre-freudiano!… Yo reverencio a Galdós, sin necesidad de exagerar tanto… Don Hugo: Es que Galdós sí que se interesa y llega a penetrar en lo más profundo de la psique humana, que es el inconsciente, con su secuela de enfermedades psico-somáticas. Don Víctor: Pero, ¿no tendrá que verSigue leyendo «Galdós y Valle»
Garci
Don Hugo: Sólo persigue el halago del mal gusto convencional, condenándose así a lo rutinario y lo previsible. Don Víctor: Pues sí… copias de otras copias, como ingenuo artesano que es, embobado con el cine clásico de Hollywood. Don Hugo: Sí, sí, don Víctor, si tengo aquí el recorte… entrevista a José Luis Garci… AgárreseSigue leyendo «Garci»
Guerrilla
Don Hugo: Y por mucha épica que se le quiera dar, ¡qué vil resulta siempre la guerrilla con sus ataques por sorpresa y por la espalda, sus emboscadas y engaños!… Además lo suyo es puro ventajismo con el conocimiento del terreno y la extorsión a los lugareños a los que amedrentan. Don Víctor: No leSigue leyendo «Guerrilla»
Tenores cómicos
Don Hugo: Le concedo, don Víctor, que para aquella despedida entre Susana y Julián, que se va entrelazando en el concertante final, la voz de Kraus está que ni peripintada…. Ahora bien, no me lo creo en otros momentos de la obra. Don Víctor: ¿Por qué, don Hugo?, ¿Por qué es tenor? Don Hugo: Sí,Sigue leyendo «Tenores cómicos»
Censura
Don Víctor: Desde luego, don Hugo, no me acostumbro a la hostilidad de estos graffiti que tanto degradan nuestros paisajes urbanos… Don Hugo: Yo le preguntaría, por ejemplo, al señor Kubrick si no le pesa haber dado tanto realce a las bandas callejeras violentas con su “Naranja mecánica”, ésas que se han multiplicado como plagaSigue leyendo «Censura»
Narcisismo italiano
Don Víctor: ¿Narcisistas?… Don Hugo: Pues sí, don Víctor, ensimismados, complacidos, deslumbrados por los frutos de su propio genio e ignorantes de lo de fuera. Don Víctor: Hombre, claro, don Hugo, cuando se tiene a un Bernini, ¿qué escultores buscar fuera? Don Hugo: Sí, la verdad… ¿Rodin… Salzillo?… ¡quite, quite!… pero la pintura es otraSigue leyendo «Narcisismo italiano»
La política
Don Víctor: Y lo primerito que hizo mi primo Andrés, nada más aterrizar en Barajas, fue ir a visitar a Carabanchel a su otro primo Braulio, preso en aquel año, mil novecientos setenta y siete… ¡por fascista! Don Hugo: ¿Por qué fue su encarcelamiento?… ¿Era por aquello de que fabricaba armas clandestinamente? Don Víctor: Sí,Sigue leyendo «La política»
Despedidas
Don Víctor: Adiós entonces, don Hugo. Don Hugo: Adiós, don Víctor, hasta mañana y, sobre todo, ¡cuídese usted! Don Víctor: ¡Cuidarme!… ¿Es que le parece a usted que estoy desmejorado? Don Hugo: En absoluto, don Víctor, si últimamente tiene usted un aspecto espléndido… ¡Que tenga usted una buena tarde! Don Víctor: ¿A qué viene tantaSigue leyendo «Despedidas»