¿Sincrónicos o diacrónicos?

Don Hugo: ¿A que no recuerda  usted, don Víctor, qué remoquete daban a Vicente Pastor? Don Víctor: ¡Cómo no lo voy a saber!… ¡El romano! Don Hugo: Es que era un torero tan sobrio, tan seco y tan eficaz, que sugería la figura lacónica de un Escipión. Don Víctor: Fue un mote más expresivo queSigue leyendo «¿Sincrónicos o diacrónicos?»

Más cornadas de la Historia

Don Hugo: ¡Cuántos hidalgos sin fortuna no pulularían entonces por España!… Don Víctor: … pero que, abrazado el oficio de las armas, a base de arrojo y lucidez, de descomunales proezas, de sufrimientos sin cuento y trabajos de titanes, tanto en Europa como en América, o dando la vuelta al mundo, se hurtaron a suSigue leyendo «Más cornadas de la Historia»

Temor de Dios

Don Hugo: ¡Un auténtico castigo de Dios, don Víctor! Sólo a un hombre de negocios se le puede ocurrir, con tal de multiplicar sus beneficios, dar de comer carne a unas pobres vacas…! Don Víctor: ¡Las vacas locas!… Los herbívoros comen hierba; los carnívoros, carne; y los omnívoros, comemos de todo. Don Hugo: Pero, ¿quéSigue leyendo «Temor de Dios»

Agua y aceite

Don Víctor: ¿Y aquella atmósfera diamantina que deja ver los más lejanos y preciosos detalles? Don Hugo: Admirable, pero también en la prolijidad de los flamencos, hay exceso. Don Víctor: ¿Y los luminosos venecianos, los de los loci amoeni que frecuentan Venus y gallardas ninfas, los de los palacios palladianos, los de las aguas deSigue leyendo «Agua y aceite»

Galdós y Valle

Don Víctor: ¡Hombre, don Hugo, tanto como pre-freudiano!… Yo reverencio a Galdós, sin necesidad de exagerar tanto… Don Hugo: Es que Galdós sí que se interesa y llega a penetrar en lo más profundo de la psique humana, que es el inconsciente, con su secuela de enfermedades psico-somáticas. Don Víctor: Pero, ¿no tendrá que verSigue leyendo «Galdós y Valle»