Zurriburi étnico

Don Víctor: Yo estoy completamente de acuerdo en lo de «llama, verso y flor»… Don Hugo: Obviamente: amor, poesía y belleza. ¡Si es que Raquel, la chica de «El huésped del sevillano», es todo un primor! Don Víctor: … pero analicemos lo demás… Don Hugo: Quite, quite, déjela estar. No hay pero que ponerle. JuanSigue leyendo «Zurriburi étnico»

Palermo

Don Hugo: Mire, don Víctor, desde aquí se ve mucho mejor. Don Víctor: Ahora es difícil imaginarse lo que sentirían los palermitanos cuando entró el Emperador que venía victorioso de Túnez. Don Hugo: Geoestratégicamente, Sicilia era como una torre albarrana adelantada contra el frente enemigo norteafricano; mientras que, por tierra, el Turco estaba ya alSigue leyendo «Palermo»

El cogote de El Bosco

Don Hugo: Por estos andurriales pintados a principios del siglo XVI, uno se creería en pleno surrealismo de los años treinta. ¡Qué visión de futuro!… ¿no es cierto, don Víctor? Don Víctor: Me parece más bien que fue ese futuro al que usted alude, Dalí a veces, el que miró hacia atrás… Don Hugo: Claro,Sigue leyendo «El cogote de El Bosco»

Espaldas y vacíos

Don Hugo: Mire, don Víctor, he hecho para usted este mural en una cartulina como hacían mis hijos en el colegio… Don Víctor: Pintura… ¡qué bien! El primero es bien fácil: «El Nuevo Mundo», ese fresco de Tiepolo que está ahora en Ca´ Rezzonico de Venecia. Don Hugo: Observe cómo todos los personajes dan laSigue leyendo «Espaldas y vacíos»

Las antiparras de Hoffmann

Don Víctor: Esa hormigonera gigantesca que le enseñé el otro día cuando fuimos a ver a mi hijo… Don Hugo: Ya lo sé. Max Ernst: ¡El elefante de las Célebes! Ahora me toca a mí, don Víctor. Veamos… El cielo camino de la Sierra… Don Víctor: Cualquiera de los Austrias de caza, pintado por Velázquez.Sigue leyendo «Las antiparras de Hoffmann»