Don Hugo: ¡Bernini tenía que ser! ¿Qué otro sino él podría plasmar con tanta gracia la mole del elefante? Don Víctor: A pesar de las apariencias, es llamativo lo bien que se maneja este paquidermo… pero me resulta aún más milagroso cómo Bernini lo traslada a la masa inerte del bloque de piedra. Don Hugo:Sigue leyendo «Elefantes»
Archivo del autor: Troupe del Cretino
Con los botines puestos
Don Hugo: Anoche, cuando llegábamos ya a la estación, me recordó usted a Tintín… Don Víctor: ¿Cómo es eso, don Hugo? ¿Acaso tuve una pesadilla y grité: «¡Chang!»? Don Hugo: No, lo decía por lo cuidadoso que fue usted al desplegar «Le Figaro» bajo sus zapatos para no manchar la tapicería. Don Víctor: Me encantaSigue leyendo «Con los botines puestos»
El cochero del Duca
Don Hugo: Anoche estuvieron en casa los Cuenca y antes de cenar vimos un poco de un dvd que nos regalaron, con Pavarotti en el papel del Duque de Mantua… Don Víctor: Me parece que ya sé cuál es… uno que rodaron en el Teatro Olímpico de Vicenza. Don Hugo: No, don Víctor, éste eraSigue leyendo «El cochero del Duca»
¡Voy alláaaaaaaa!
Don Víctor: Siempre que paso por la Red de San Luis, echo de menos el quiosco del metro que un mal día quitaron de en medio. Don Hugo: ¡Cómo ha cambiado Madrid, don Víctor! ¡Qué distinta era la vida! ¿Recuerda usted oír por la noche las palmadas de los que llamaban al sereno? Don Víctor:Sigue leyendo «¡Voy alláaaaaaaa!»
Risas
Don Hugo: Entonces, según usted, don Víctor, yo represento el humor primigenio, paradisíaco, inocente. Don Víctor: Lo digo por oposición a mí, don Hugo. Esta noche, como Groucho, yo voy a presentar un humor artificioso, una verborrea que remite al intelecto y por tanto al pecado original. Don Hugo: Es cierto que detrás de losSigue leyendo «Risas»
Repertorio
Don Hugo: Y, dígame, don Víctor, este doctor Jiménez Díaz, con ser tan importante, ¿tendría mucho repertorio? Don Víctor: Lo que sí me han dicho es que tenía un ojo clínico proverbial. Don Hugo: No, si yo me refería a esos chascarrillos médicos que se cuentan en las familias. Don Víctor: Ah, ¡es verdad!… MiSigue leyendo «Repertorio»
Civiles y militares
Don Hugo: ¿Entonces tenía razón Churchill?… Don Víctor: Acaso sea demasiado seria para dejársela a los militares, pero también es cierto que la guerra la desencadenan los políticos… Don Hugo: Pienso en Hitler ordenando la invasión de Rusia contra el parecer de su Estado Mayor… Don Víctor: Churchill era al fin y al cabo mitadSigue leyendo «Civiles y militares»
De género chico
Don Víctor: Desengáñese usted, don Hugo, que nada permanece para siempre, por mucho que fueran cosas de «toda la vida», que parecían destinadas a sobrevivirnos. Don Hugo: ¿Le he contado aquello de uno que, bailando el chotis, llevaba una piedra a un lado de la bragueta y se arrimaba por ahí a la chica?… DonSigue leyendo «De género chico»
Guerra
Don Víctor: Me da a mí, don Hugo, que quien se esconde tras el pseudónimo de Avellaneda… Don Hugo: ¿El del falso Quijote? Don Víctor: ¡El mismo!… Creo que es Cristóbal Suárez de Figueroa. Don Hugo: ¿Cuál, el que tradujo «El pastor fiel» de Guarini? Don Víctor: Hombre, claro… ¿cuál iba a ser si no?Sigue leyendo «Guerra»
Volare
Don Víctor: No sé, don Hugo, si podré permanecer más tiempo aquí con usted, porque envuelto en este movimiento incesante de miríadas de criaturas ingrávidas precipitándose en estos cielos, temo que pueda marearme. Don Hugo: Aguante usted, don Víctor, que yo le tengo. Hágase a la idea de que somos como dos de esos ángelesSigue leyendo «Volare»