Don Víctor: Montó fundamentalmente, como buen escandinavo, a Strindberg y a Ibsen, a Shakespeare y Molière evidentemente, y también, como no podía ser de otro modo, a los «angustiados» modernos, Kafka, Pirandello y Anouilh… ¡Lástima que no se fijara en Calderón, que le hubiera podido interesar mucho, o en Lorca, tan en boga!… Don Hugo:Sigue leyendo «Noche de circo»
Archivo del autor: Troupe del Cretino
Veganos
Don Víctor: Y huevos, ¿tampoco? Don Hugo: Desde luego que no. Si ni siquiera toma miel porque las abejas, explotadas por la empresa, ¡generan estrés que transmiten a través de su miel! Don Víctor: Y con esa sensibilidad, ¿encuentra ella la manera de vivir tranquila un solo minuto? Don Hugo: ¡Cómo va a encontrarla siSigue leyendo «Veganos»
La nariz de Sagi-Vela
Don Hugo: A mi hija Irene siempre le sorprendió que su abuelo, que era abogado, que cantaba muy mal y que, por supuesto, no tocaba ningún instrumento ni para quitarle el polvo, cabeceara oyendo por la radio a Sagi-Vela y dijera: «Éste canta con la nariz». Don Víctor: Es lo que pasa cuando se haSigue leyendo «La nariz de Sagi-Vela»
Micros
Don Víctor: En resumen, don Víctor, que me encantó la puesta en escena del «Miles Gloriosus», pero tal vez, por ser precisamente en el teatro de Mérida, andaba luego pensando un poco melancólico en aquellos actores de la Antigüedad que no tenían ni micrófonos ni amplificadores… Don Hugo: … y que actuaban desde el albaSigue leyendo «Micros»
Aplausos
Don Hugo: Lástima que usted aquel día estuviera enfermo… Cantó como nunca y recuerdo que tras la ovación final, dijo: «Si el aplauso eh el alimento del artihta, ¡vaya un shuletón que acabo de comerme!» Don Víctor: ¡Qué bien le imita usted, don Hugo!… pero, ¿ha probado a cantar como él una debla? Don Hugo:Sigue leyendo «Aplausos»
El Sur
Don Víctor: Y entonces, viendo la ilusión de su hermana, la tía Margarita, ante la sola mención de Málaga, donde nunca había estado, mi tío Conrado y su mujer le ofrecieron llevársela con ellos al congreso de médicos. Don Hugo: ¡Cuánto se daba entre la gente del Norte esa fascinación por Andalucía! Don Víctor: Sí,Sigue leyendo «El Sur»
Lectores
Don Víctor: Aquí lo tiene usted, don Víctor. Han montado el expositor de obra de Galdós con aquello de su centenario y ¡ni por ésas!… Me ha dicho la bibliotecaria que ninguno de los lectores se ha llevado prestado un solo volumen. Don Hugo: Si es que a don Benito, según documenta estadísticamente el estudiosoSigue leyendo «Lectores»
Hablando de lo divino y lo humano
Don Hugo: ¿Dónde estaríamos si no hubiera sido por él? Don Víctor: Ni pensar en uno de aquellos picnics al sol y junto al río en compañía de rotundas mujeres, con botella de Burdeos y buen queso de Brie en la baguette… Don Hugo: Sí, las películas de Renoir, trasunto de los desnudos al aireSigue leyendo «Hablando de lo divino y lo humano»
Los dos mesteres
De este diálogo existen dos versiones. Presentamos aquí la primera: Don Hugo: Cada vez los aguanto menos… ya sabe usted que hace muchos años dejé de leer las críticas teatrales de los diarios… Don Víctor: Sí, y luego se las tengo que contar yo siempre… Don Hugo: … ¡pero es que ahora se me caenSigue leyendo «Los dos mesteres»
Los dos mesteres (versión segunda)
Versión segunda de este diálogo: Don Hugo: Cada vez los aguanto menos… ya sabe usted que hace muchos años dejé de leer las críticas teatrales de los diarios… Don Víctor: Sí, y luego se las tengo que contar yo siempre… Don Hugo: … ¡pero es que ahora se me caen de las manos los librosSigue leyendo «Los dos mesteres (versión segunda)»