Don Hugo: Quiero recordar que fue Paris quien la alabó… aquello de que «por el portante reconocí en ti a la diosa». Don Víctor: Supongo que sí sería Paris, quien, aunque cobardón, era sensible y muy fino en el gusto. Don Hugo: Es cierto: a él, que sólo tenía ojos para Helena, únicamente la diosaSigue leyendo «Ars Incedaria»
Archivo del autor: Troupe del Cretino
Perspectiva jerárquica
Don Víctor: ¿Todos en el mismo plano, igual de cerca? Don Hugo: Todos, da lo mismo que aparezcan grandes o pequeños. No hay detrás ni delante, ni lejos ni cerca. Don Víctor: Yo creo que a usted y a mí nos correspondería ir por detrás de Zimrilín de Mari. Don Hugo: No se fíe ustedSigue leyendo «Perspectiva jerárquica»
Mesmer
Don Hugo: Lo más intragable de todo es aquello de fingirse viejos desde la primera juventud… Don Víctor: Sí, siempre empolvándose la peluca y consultando la frecuencia de las deposiciones… Don Hugo: Con la falta que nos hace a usted y a mí echarnos más años encima… ¿verdad, don Víctor? Don Víctor: Todavía peor queSigue leyendo «Mesmer»
Descartes
Don Hugo: Toda ganancia tiene su pérdida, don Víctor… Desengáñese usted, sí, porque es fruto de una opción que deja atrás otras que ya no caben. Don Víctor: Sí, por eso me lamentaba yo, tras leer cosas del feudalismo y del Antiguo Régimen… Hay cosas que se echan de menos después o tal vez seaSigue leyendo «Descartes»
De Ghelderode
Don Hugo: Ya estamos aquí, don Víctor. Y a la hora adecuada. Es lo que yo le decía: si lo hubiera hecho aposta, no le habría salido mejor. Don Víctor: Ni el antro de Fu Manchú, ni la guarida de Fantomas, ni el cuartel general del Doctor No llegaron nunca a ser tan imponentes, tanSigue leyendo «De Ghelderode»
¿Romántica?
Don Víctor: ¡Atiza, don Hugo, que no vea esto Espronceda! Don Hugo: ¡Y vaya un precio! Don Víctor: Lo que tiene precio, para un romántico, carece de valor. Todo aquello que pueda comprar un Rothschild es materia de mercachifle que espanta a los poetas. Don Hugo: ¿Y qué le podríamos poner a Espronceda como excusaSigue leyendo «¿Romántica?»
¿Cobardes?
Don Hugo: Y el general gritó: «Ai cannoni!» y los soldadinis oyeron: «Ai camioni!» Don Víctor: Ni que fuera una batalla del género chico. Don Hugo: Calle, calle, que hay más… ¿Sabía usted que después de esta batalla, los italianos pasaron a llamarse «itali»?… Claro, como que el «ano» se lo habían dejado aquí, enSigue leyendo «¿Cobardes?»
La Magdalena de Saint-Maximin
Don Víctor: Esta especie de peregrinación a Saint-Maximin me parece más propia de Dalí y Delvaux que de nosotros; tengo que decírselo, don Hugo. Don Hugo: ¡Quia, don Víctor!… Menos escrúpulos. Como si esos dos artistas nos fueran ajenos… Don Víctor: ¿Pero no es, de verdad, el cráneo de la Magdalena? Don Víctor: Quién sabe.Sigue leyendo «La Magdalena de Saint-Maximin»
Campoamor, letrista pop
Don Hugo: «Te quiero, vida mía, / Te quiero noche y día…» Don Víctor: Ésta seguro que sí que es de Campoamor. Don Hugo: ¡Otra vez error, don Víctor! La canta Nino Bravo. Parece mentira que no la sepa usted con lo conocida que fue en su momento… Siguiente: «¡Imprudente! / Nadie quiere eternamente; /Sigue leyendo «Campoamor, letrista pop»
Guardar ausencia
Don Hugo: Mire usted, don Víctor, que la pobre Penélope desesperó más de una vez de que volviera. Don Víctor: Sí, claro, don Hugo, tenía sus desfallecimientos -¿quién no los tiene?-, pero vea cómo cada noche destejía y cuántas largas no daría a los pretendientes… Don Hugo: Sí, sí, se da en ella esa ansiedadSigue leyendo «Guardar ausencia»