Don Hugo: Aquí tiene usted las conclusiones, don Víctor, con todas las referencias y aparato crítico. Yo le ruego que lo mire usted despacio y ya me dirá… Don Víctor: ¿Entonces son los únicos que pueden rivalizar con México? Don Hugo: Claramente, don Víctor. Dejemos a un lado las peleas de salón donde no seSigue leyendo «Historia»
Archivo del autor: Troupe del Cretino
Purgatorio
Don Hugo: Tras días de muy sesudas reflexiones, prorrumpí al fin en un sonoro Eureka. Don Víctor: ¡Atiza, don Hugo! ¿Aquello fue saliendo del baño? Don Hugo: No, no, unos segundos después de despertar. Mi propia experiencia ilustró cuanto no sé ya si fue el filósofo Alain explicó a propósito del insight genial del matemáticoSigue leyendo «Purgatorio»
Las dos naturalezas
Don Hugo: Ganar terreno al mar donde cultivar tulipanes; plantar vergeles donde hubo tierra yerma; trazar rutas comerciales más allá de las ondas amenazantes y trazar y abrir puertos que sean refugio en riberas ignotas; desecar marismas insalubres donde prosperen opimas plantaciones; erigir fabriles manufacturas donde transformar la materia prima; arrancar de las entrañas deSigue leyendo «Las dos naturalezas»
Battaglia y Basilico
Don Víctor: El caso es que me llama la atención que siga habiendo tantos buenos fotógrafos que se obstinen en presentarnos el mundo en blanco y negro, como cuando éramos chicos. Don Hugo: Pues es verdad, don Víctor. Sin ir más lejos, el otro día me topé en el periódico con unas fotos de LetiziaSigue leyendo «Battaglia y Basilico»
Móviles
Don Hugo: ¿A que le costó a usted lo indecible, don Víctor, resistirse a la moda de los piercings? Don Víctor: No crea, don Hugo, no fue para tanto… Cuando sí que he tenido que hacerme violencia, ha sido con la fiebre de los tatuajes. ¡Tenía tantas ganas de dar una sorpresa a Julita!… MenosSigue leyendo «Móviles»
Boadella es el Arcipreste
Don Hugo: No lo he soñado, don Víctor. En una entrevista que le hicieron hace un año, aseguraba Boadella que estaba considerando el montaje teatral del Libro de Buen Amor. Don Víctor: Si de verdad lo consideraba, lo hará sin duda. Don Hugo: Los apólogos… Don Víctor: … los siete pecados capitales… Don Hugo: …Sigue leyendo «Boadella es el Arcipreste»
Exabruptos y esperanza
Don Hugo: Si es que hasta tiene las nalgas amoratadas y todavía sigue atizándole la Virgen. Don Víctor: Lo que más me llama la atención es la expresión circunspecta de los tres surrealistas que espían por el ventanuco. ¿Está entre ellos el propio Max Ernst? Don Hugo: Sí, junto al Papa Breton y Éluard. DonSigue leyendo «Exabruptos y esperanza»
Amos y esclavos
Don Víctor: Yo, don Hugo, contemplando este aparatoso retrato, no puedo por menos de pensar en un eterno: el criado sacándole las castañas del fuego al incompetente patrón con ambiciones de abeja reina. Don Hugo: Si es igual que eso del ordenanza Tudela en la fábrica incautada por los rojos en “Consejo obrero” de ChavesSigue leyendo «Amos y esclavos»
Braque y Canaletto
Don Hugo: Represéntese usted de este lado de la columna del rey, la ciudad de Varsovia reconstruida a partir de unas vedute que hubiera tomado el reflexivo Braque… Don Víctor: Me imagino algo así como las vistas de l´Estaque, pero más a lo grande. Don Hugo: ,,, y de este otro lado, contemple lo queSigue leyendo «Braque y Canaletto»
Capitán Chinchilla
Don Hugo: Era leer en el metro “asiento reservado a los caballeros mutilados” y me imaginaba, acomodándose muy ceremoniosamente, al capitán Chinchilla. Don Víctor: ¡Ah, el de “Gil Blas”! Yo también lo admiré desde adolescente cuando leí aquel libro: ingenioso, grave, de intachable moralidad y muy delicado en punto de honra… Don Hugo: … aménSigue leyendo «Capitán Chinchilla»